La Sierra no se ha prodigado en obras o escritores que dejen constancia literaria de la misma. Constituye un tópico aludir a dos o tres citas que de estos lugares (Fronchales y Santa María) se hacen en el Poema o Cantar del Cid, que apenas dicen algo de la Sierra.
Al margen de las manifestaciones populares de carácter tradicional patentes en mayos, jotas o canciones de raigambre popular, y de los relatos legendarios reunidos por C. Tomás (1954), no encontraremos hasta Manuel Polo textos que aborden la Sierra y su paisanaje de forma literaria.
He aquí una relación sumaria de algunas obras y escritores relacionados con esta Sierra de Albarracín:
Manuel Polo y Peyrolón (Cañete, 1846 -Valencia, 1918), al que llamaron algunos “el Pereda de los Montes Universales” ha sido seguramente, como apunta E. Fernández Clemente, el novelista que mejor ha descrito la Sierra de Albarracín. El relativo interés literario siempre fue superado por un empeño moralizante. No por ello deja de ser su obra serrana un auténtico documento etnológico sobre usos y costumbres tradicionales de la Sierra, en el que no faltan apreciaciones sobre los nombres de lugar o el modo de hablar de la gente. Varias obras dedicó Polo y Peyrolón a la Sierra:
- La flor de las vegas. Cuento original (1870);
- Realidad poética de mis montañas. Cuadros de costumbres de la Sierra de – Albarracín (1873), conocida también por el título Costumbres populares de la Sierra de Albarracín. Forman esta obra los relatos: «Los Mellizos», «El sí de una serrana», «La tío Levítico» y «Lo que puede una mujer». Al final de la misma se incluye un «Vocabulario para la inteligencia de los provincialismos, palabras anticuadas, familiares ó poco conocidas y frases oscuras contenidas en estos Cuadros»;
- Los Mayos: novela original de costumbres populares de la Sierra de Albarracín (1877-1879);
- Sacramento y concubinato: novela original de costumbres contemporáneas 1884);
- Pacorro: novela de costumbres serranas (1905)
Algunos textos y relatos sobre la Sierra se recogen en Borrones Ejemplares. Miscelánea de artículos, cuentos, parábolas y sátiras (1883); entre otros, «Historia de un ochavo moruno», «La joya de Rodenas», «Murmuraciones de vecindad», o «¡Pedrejales de mi vida!».
Constancia literaria de la Sierra dejan parcialmente dos obras: La nave de los locos (1927), de Pío Baroja, con episodios en Orihuela del Tremedal y en Albarracín; y Escenas junto a la muerte (1931), de Benjamín Jarnés. Leer el resto de esta entrada »
