CECAL

| Centro de Estudios de la Comunidad de Albarracín

REHALDA Nº 41

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REHALDA Nº 41 – Año 2025
EDITA: CECAL, C/ Magdalena, s/n 44112 – Tramacastilla (Teruel)
DIRECCIÓN DE LA REVISTA: Pablo Doncel Gracia
IMÁGENES DE LA CUBIERTAS: Pablo Doncel Gracia
DIRECCIÓN DE ARTE: Pablo Doncel Gracia
IMPRIME: Perruca, Industria Gráfica
DEPÓSITO LEGAL: TE-52-2005. | I.S.S.N.: 1699-6747
COLABORAN: Comarca de la Sierra de Albarracín y IET

INDICE DE CONTENIDOS

INVESTIGACIÓN

  • La Virgen de Guadalupe en Alobras, Raúl Ibáñez Hervás, págs. 6-13
  • El asociacionismo cofrade en el obispado de Albarracín durante la Edad Moderna, José Manuel Latorre Ciria. págs. 14-19
  • La evolución de una propiedad municipal: la cañada del Salz de Villar del Cobo, Eloy Cutanda Pérez, págs. 20-31
  • Los moriscos: de Gea de Albarracín, Francisco Julio Donoso, págs. 32-37
  • Francisco López Segura: fotógrafo e inventor albarracinense, Raúl Ibáñez Hervás, págs. 38-47
  • El ocre duradero: el yeso rojo y la identidad arquitectónica de la sierra de Albarracín, Luis Ernesto Martínez Tartera, págs. 48-53

NATURALEZA

  • Ruta 4: el Vallecillo-Molino de San Pedro-Ojos del Cabriel, Juan Pedro Martínez Pérez, págs. 54-57
  • Graellsia Isabellae: la joya alada de griegos, Pablo Doncel Gracia, págs. 58-65
  • El cornezuelo del centeno, Pablo Doncel Gracia, págs. 66-73

CULTURA

  • Torrepartida, Pablo Pérez Rubio, págs. 74-79
  • El juicio de Lina, José Manuel Aspas Aspas, págs. 80-83
  • Ocio y juegos, Pablo Doncel Gracia, págs. 84-91

SOCIEDAD

  • Albarracín plural y diversa: la comunidad LGTBIQ+ en Albarracín desde una perspectiva social, Pablo Doncel Gracia, págs. 92-99
  • Josefina Ducha, Fermín Ezpeleta Aguilar, págs. 100-103
  • La voz de la Sierra, Pablo Doncel Gracia, págs. 104-111

EDITORIAL

Cuando un año llega a su fin, y con él una etapa de trabajo colectivo, se abre inevitablemente un espacio para la reflexión. El número 41 de Rehalda que hoy presentamos no es únicamente un compendio de artículos, estudios y aportaciones sobre la Sierra de Albarracín; es, ante todo, la expresión de un espíritu común que el CECAL viene alimentando desde el año 2004: el compromiso con la cultura, la investigación y la defensa del patrimonio material e inmaterial de nuestra tierra. La Sierra de Albarracín es mucho más que un paisaje de montanas, pueblos y memoria. Es una comunidad viva, diversa y resistente, que ha sabido encontrar en la historia y en sus tradiciones la fuerza necesaria para proyectarse hacia el futuro. En esa misión, el papel del CECAL —y, por extensión, de esta revista, que es su voz más visible— ha sido y continúa siendo fundamental. No se trata solo de custodiar documentos, promover investigaciones académicas; se trata de algo más profundo: de acompañar a nuestra sociedad en el proceso de reconocerse a sí misma, de revalorizar lo propio y de abrir horizontes de diálogo con el mundo.

Durante los últimos años y, en particular, a lo largo de este 2025 que ahora despedimos, la Junta del CECAL ha querido reforzar una idea que consideramos central: la cultura no se sostiene únicamente con discursos, sino con participación activa, con implicación constante y con la generosidad de quienes aportan su tiempo, su conocimiento y su pasión. Los socios del CECAL han demostrado, una vez más, que sin ellos nada de lo que hacemos tendría sentido. La fidelidad de quienes renuevan año tras año su compromiso, la ilusión de quienes se suman por primera vez, el empuje de los más jóvenes y la experiencia de los veteranos conforman una red humana que da verdadera vida a nuestras iniciativas.Queremos aprovechar estas páginas para expresar nuestro agradecimiento sincero a todos los socios, colaboradores y amigos que hacen posible cada paso. Porque detrás de cada artículo publicado en Rehalda, detrás de cada jornada, conferencia, visita guiada o proyecto de investigación, hay horas de trabajo voluntario, hay conversaciones, hay esfuerzo compartido. Y es justo subrayarlo: lo que el CECAL ofrece a la sociedad no es producto de la casualidad, sino fruto de una vocación común por la cultura y la identidad de la Sierra de Albarracín.

Pero un editorial no debe limitarse al agradecimiento. También es momento de reivindicar. En tiempos en los que la cultura parece a menudo relegada a un segundo plano frente a la inmediatez de otras urgencias, es imprescindible recordar que sin memoria no hay futuro. Que sin investigación no hay progreso. Que sin cuidado del patrimonio no hay raíces sólidas para crecer. El CECAL, como tantas otras instituciones culturales de nuestro país, se enfrenta día a día al reto de mantener viva esa llama en medio de un contexto complejo: limitaciones presupuestarias, dificultades para implicar a las nuevas generaciones, o un ritmo social que a veces no invita a la pausa reflexiva que requiere el estudio. Y sin embargo, frente a todas esas dificultades, seguimos aquí. Con una revista que alcanza ya su número 41, con proyectos de investigación en marcha, con la voluntad de seguir siendo punto de encuentro entre estudiosos, vecinos y amantes de nuestra tierra. Es importante que se sepa: el CECAL no se rinde. Al contrario, se reafirma en su misión, convencido de que cada esfuerzo suma y de que nuestra aportación es valiosa para la Sierra de Albarracín y para Aragón en su conjunto. La idiosincrasia de nuestra institución es, precisamente, esa mezcla de rigor académico y cercanía humana. En Rehalda conviven artículos de investigación histórica con testimonios personales, análisis lingüísticos con estudios etnográficos, reflexiones sobre el arte con aproximaciones a la vida cotidiana. Creemos que esa pluralidad es nuestra mayor riqueza: porque la cultura no es unívoca, sino un tapiz tejido con múltiples hilos, todos necesarios para entendernos mejor. El número que ahora presentamos no es una excepción. En sus páginas, el lector encontrará miradas diversas sobre nuestra sierra, todas ellas guiadas por un mismo hilo conductor: la pasión por nuestra tierra y su entorno. Esa pasión nos hermana y nos da sentido. Y esa misma pasión nos proyecta hacia el futuro.

De cara al año que comienza, la Junta del CECAL quiere reafirmar algunos compromisos:  En primer lugar, seguir trabajando para ampliar la base social de la institución, abriendo las puertas a nuevas generaciones y fomentando el diálogo inter-generacional. En segundo lugar, reforzar la presencia del CECAL en el entorno digital, conscientes de que la investigación y la difusión cultural necesitan hoy también de esas herramientas para llegar más lejos. Y, finalmente, perseverar en la tarea de tender puentes: con otras asociaciones culturales, con instituciones educativas, con centros de investigación y con todos aquellos que, de un modo u otro, comparten nuestra vocación.

Soñamos con un futuro en el que la Sierra de Albarracín siga siendo referente de dinamismo cultural, donde la memoria y la modernidad se den la mano, donde la despoblación no signifique silencio, sino oportunidad para reinventarnos. Sabemos que no es un camino fácil, pero también sabemos que merece la pena. Porque cada pueblo que conserva sus tradiciones, cada archivo que se ordena, cada voz que se recoge y se estudia, cada piedra restaurada, cada palabra que se escribe en estas páginas… todo ello contribuye a mantener viva la esencia de lo que somos.

Queremos concluir este editorial con una invitación. Una invitación a los lectores, a los socios, a las instituciones y a cualquier persona que sienta curiosidad por la Sierra de Albarracín: que se acerquen, que participen, que hagan suyo este proyecto colectivo. La cultura se construye entre todos, y solo así puede perdurar. El número 41 de Rehalda es un peldaño más en una escalera que hemos decidido subir juntos. No sabemos hasta dónde nos llevará, pero sí sabemos que el camino merece la pena. Que cada esfuerzo compartido, cada estudio publicado, cada encuentro vivido fortalece nuestra identidad y proyecta un futuro de esperanza.

En nombre del CECAL, os deseamos unas fiestas entrañables y un año 2026 lleno de proyectos, de ilusiones y de cultura. Que juntos sigamos construyendo la memoria viva de la Sierra de Albarracín.

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Autor: Manuel Matas

Miembro de la Junta Directiva de CECAL

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