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| Centro de Estudios de la Comunidad de Albarracín

Ruta cultural por la población de Moscardón

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Reproducimos a continuación un artículo publicado en la Revista Turolenses nº 2 en la que un grupo de autores de la Sierra liderado por Juan Manuel Berges, presidente del CECAL, describen el municipio serrano de Moscardón, su patrimonio natural y material y su economía.

TEXTO:  Juan Manuel Berges, Jesús Herrero, Begoña Sierra y Nuria Valcárcel
FOTOS: Juan Manuel Berges, Andrés Laorden, Begoña Sierra y Raymond Zeltner

Paisaje de Moscardón

INTRODUCCIÓN

Moscardón es una localidad de la Sierra de Albarracín situada en la parte suroeste de la comarca, a 58 km de la ciudad de Teruel. Con una superficie de casi 27 km’ y 64 habitantes (según el censo de 2012). Sin embargo, Moscardón destila vida en sus calles. Los doce niños que lo habitan son un germen de esperanza para el futuro de este rincón privilegiado, que 64 habitantes, su densidad de población es de solo 2,37 hab/km2 invitamos a disfrutar y descubrir.

EL YACIMIENTO DE MOSCARDÓN: UN SORPRENDENTE PAISAJE GEOLÓGICO

Nada hace sospechar que Moscardón esconda una riqueza geológica de primer orden, una zona en la que el Jurásico se manifiesta con total nitidez. En las plataformas calizas, la intensa acción erosiva ha sacado a la luz un completo muestrario de fósiles marinos: esponjas, equinodermos, briozos, ostrácodos, intraclastos, gasterópodos bivalvos, ammonites, braquiópodos.., que ha contribuido a que esta zona de especial interés geológico haya sido bautizada como yacimiento de Moscardón. Por otro lado, los investigadores Jesús Herero y Félix Pérez han presentado recientemente en Granada el trabajo «lcnitas terópodas, saurópodas, y tireótoras de Moscardón», en el que dan cuenta del descubrimiento de cuatro contramoldes de huellas de dinosaurios localizados en la fosa de Moscardón.

UNA MONTAÑA CON NOMBRES EVOCADORES

Junto a los afloramientos de rocas calizas, las densas masas de pino silvestre aparecen interrumpidas por extensas praderas en las que se desarrolla una frondosa vegetación, en consonancia con numerosos manantiales y fuentes (entre ellas las de la Muela y la Tubilla, y dos sobre las que existen referencias del siglo XIV: La Alberca y Valdebádenas).

Moscardón es la puerta de entrada al más desconocido paisaje de la Sierra de Albarracín, cuyo encanto se divisa desde los privilegiados miradores de La Juanfría (Fuen Fría), Santa Barbará y La Sarriosa, Otra cualidad particular que poseen los montes de Moscardón —en el mismo corazón de la Sierra— es que no están humanizados, aún se respira en ellos el aire puro característico de los espacios más vírgenes y silvestres, todavía sin someter. Este rasgo de integridad, de personalidad propia, se atisba a su vez rastreando en la toponimia, repleta de nombres evocadores de la antigüedad de la población (El Raygal, ya citado en 1493), de la dureza del clima (Cañada las Nieves), de la vocación ganadera de sus habitantes (El Contadero, Pinada de las Vacas, camino de Valdecabras y otros muchos), de las múltiples formas de relieve (La Molatilla/Molezuela, La Hoz, Sima de Narro), de la vegetación (Jacinto, Carrascalano, La Cirujeda, El Coscojar, Peña Enebral) o de la fauna predominante (Tajugueras, rincón de Valdelobos, barranco La Zorra).

Fuente de la Tubila

UN PASADO PRESENTE EN LA FUERZA DE SU ARQUITECTURA

Moscardón tuvo un especial protagonismo en tiempos remotos. Ya en época musulmana, según e l profesor Antonio Almagro, formó parte del cinturón de seguridad que protegía la fortaleza de Albarracín. Probablemente donde hoy se emplaza la iglesia parroquial de San Pedro, en lo más alto del promontorio en el que se sitúa la población, sobre el barranco de El Castelar, se levantó una torre de control, desde la que se divisaban varios puntos estratégicos para la ciudad de Albarracín. Esto explicaría que en el año 1200, cuando se consagró su catedral, interviniera el rector de Moscardón, un hecho que además muestra que el proceso repoblador en estas tierras se desarrolló con prontitud.

Tras la conquista de Albarracín por Pedro III de Aragón en 1284, Moscardón se integra en la sesma de Frías, formando parte de la particular articulación territorial de la Comunidad de Aldeas de Albarracín. A principios del siglo XVI, el 13 de febrero de 1516, todavía no estaban claramente fijados sus límites, pues se tiene noticia de un conflicto territorial con su vecina Royuela.

La arquitectura de la iglesia parroquial de San Pedro —en palabras de Félix Benito— desprende una gran fuerza, una imagen de gran singularidad. Su potente fábrica se realizó con muros de mampostería reforzada por cantería en los ángulos, en tres naves de tres tramos y cubierta con bóveda de medio cañón con lunetos, salvo en el crucero, que presenta una cúpula sobre pechinas en la que se advierte el escudo del obispo Juan Francisco Navarro de mediados del siglo XVI. Destacan asimismo el coro, situado a los pies y decorado por una bella balaustrada de hiero, el retablo gótico del presbiterio y una talla de san Sebastián que se conserva en la actualidad e n el Museo Diocesano de Teruel (Raúl Ibáñez y Joaquina Lanzuela hicieron sobre esta imagen un breve estudio publicado en Rehalda, n° 6). Adosada a la cabecera se encuentra una torre de dos cuerpos, rematada por almenas, que data del siglo XVI.

Ayuntamiento de Moscardón

La pujanza religiosa de Moscardón también se pone de manifiesto en las numerosas ermitas construidas bajo diversas advocaciones: Virgen del Rosario, san Bartolomé, san Sebastián, san Roque y santa Ana. La de san Roque, un santo muy venerado en la comarca, ha sido restaurada recientemente, de otras lamentablemente apenas quedan restos.

Entre los edificios civiles sobresale el ayuntamiento, que presenta en la planta inferior una lonja de dos vanos con arco rebajado y en la primera un amplio balcón comido, rematada con espadaña y reloj, similar a otras casas consistoriales de la Sierra.

Y es que las características de estos edificios son comunes en todos los pueblos, así como la utilización de sus espacios: la lonja fue lugar de reunión del concejo. pero también acogía a vendedores, feriantes y subastas. Otra coincidencia: siempre están orientados hacia el sur para aprovechar el soleamiento.

ESPECIALIZACIÓN EN LA INDUSTRIA DE LA LANA MERINA

La localidad de Moscardón ha aprovechado históricamente recursos importantes para su economía, como los derivados de la explotación forestal de sus extensos montes (ya a comienzos del siglo XVI se mencionan comerciantes de madera entre sus vecinos) y los productos obtenidos en un espacio agrícola limitado por esas tupidas masas forestales y profundos barrancos, aunque ampliado en el pasado mediante el arriendo de fincas pertenecientes a poblaciones adyacentes. Por otra parte, los arroyos de El Masegar y de Cañada Mediana confluyen en el barranco de El Castelar, a los pies de la población, formando un pequeño valle, muy estrecho y de suave climatología, en el que se cultivan y riegan pequeños huertos que han abastecido de todo tipo de hortalizas y frutas.

Sin embargo, el pilar fundamental de la economía de toda la Sierra de Albarracín, y de Moscardón de modo muy particular, fue la actividad ganadera. El concejo de Moscardón tenía dos dehesas para disfrute de sus ganados, La Muela y El Masegar, esta última concedida en el siglo XII por Juan Núñez de Lara, señor de Albarracín.

La extraordinaria calidad de la lana de los rebaños merinos de la Sierra atrajo a comerciantes italianos desde el siglo XV. Así vemos cómo el 6 de octubre de 142 el honorable Pedro Lozano, notario de Moscardón, vende a Enfolch Eran, judío, vecino de Murviedro (Sagunto) una remesa compuesta por ovejas, carneros y bueyes valorada en 197 florines.

La importante actividad trashumante en estas tierras, que daban cobijo durante el estío a los ganados de sus vecinos, se refleja en la proliferación de corales y parideras en todo e l término municipal. Hay noticias de esta práctica desde antiguo, es el caso por ejemplo del ganadero Juan Sera, que pastaba en Bejís en 1520 con un rebaño de 670 reses de ovino, mientras Pedro Jarque en ese mismo año se dirigía a invernar con 760 cabezas de ganado lanar hacia la huerta de Manises.

Prueba de la relevancia social de los ganaderos trashumantes es que muchos de ellos controlaron las instancias de poder locales, como varios personajes relacionados con los linajes Jarque, Serra, Lozano, Asensio, González o Mateo en la comarca y el apellido Sánchez-Moscardón en Moscardón.

Al parecer, la referencia más antigua, la primera cita documental aragonesa en la que se usa la denominación «lana merina», está relacionada con Moscardón. Se trata de un contrato suscrito el 2 de enero de 1419 entre Sancho Fernández de Motos, vecino de Villar, quien se compromete a entregar a Domingo Fernández de Moscardón 6 arrobas «de lana buena, fina, merina e mercadera de la pesa e rova de la dita ciudat». La importancia de este documento estriba en que, hasta que se conoció, la expresión lana merina solo se había encontrado en documentos aragoneses posteriores a mediados del siglo XV.

En determinadas aldeas se instalaron telares donde se transformaba la lana. Moscardón fue conocida en e l siglo XVI por sus afamados paños dieciochenos y sezenos, hasta el punto de que los fabricantes de otros puntos del país hicieron falsificaciones, según ha investigado Pablo Desportes Bielsa También Isidoro de Antilón recogía la importancia de los tejidos cuando afirmaba, a fines del siglo XVI, que esta localidad fabricaba cordellates, tanto destinados al mercado comarcal como al reino de Valencia.

En Moscardón se instalaron asimismo dos batanes, que utilizaban el impulso de las aguas del barranco de El Castelar para golpear y desengrasar las telas de esos afamados paños que se elaboraban en la localidad.

Rebañode ovejas a las afueras de Moscardón

 EL VALOR PATRIMONIAL Y TURÍSTICO DE LAS RESTAURACIONES

Moscardón ha desplegado a lo largo de los últimos años una intensa labor de restauración, tanto de sus mejores exponentes de patrimonio industrial —el aljibe-molino, la tejería y uno de sus dos lavaderos— como de su rico patrimonio etnográfico, ligado a la cultura pastoril. La recuperación del gamellón de la fuente de la Tubilla ha sido la primera iniciativa llevada a cabo dentro de un amplio programa de inventario y recuperación de la rica infraestructura pecuaria que todavía conserva el municipio, representativa de la tradicional técnica constructiva de la piedra seca. Entre sus exponentes más significativos se encuentran apriscos como la cueva de La Calzada, o el corral del Sordo, y numerosas corralizas, como la  del Tío Bienvenido, uno de los escasos ejemplos de planta circular construidos en la Sierra de Albarracín. Puede decirse que la piedra seca es una de las marcas de identidad de esta localidad, cuyos vestigios se prodigan también en los muros que separaban —hoy están perdidas— las parcelas de secano dispuestas en terrazas, y en las tapias de piedra que delimitan los caminos de acceso de las zonas de cultivo.

En el casco urbano, en algunas casas particulares restauradas, se aprecian en los muros y tabiques detalles sobre antiguas técnicas de construcción en esta zona, en particular el tapial, donde se combinaba el encofrado de madera con la arcilla. Y como elemento decorativo, antaño de marcado carácter higiénico, se está recuperando el pintado de azulete en los vanos de las ventanas. Otras viviendas, como la localizada en la calle La Talega, requieren una urgente restauración, tanto por su delicado estado de conservación, como por responder al modelo generalizado de arquitectura popular de la Sierra.

En este caso la fachada sigue el más estricto diseño en hastial con entrada de arco de medio punto con grandes dovelas. El ayuntamiento ha protagonizado el mecenazgo de una serie de infraestructuras turísticas. Las primeras iniciativas que lograron atraer y fijar población al municipio fueron el hotel de montaña El Castellar y el restaurante El Horno, a las que siguió la recuperación como hostal de la casa de los maestros. En el ámbito privado, una vivienda de turismo rural —Casa Eloina— se complementa con dos empresas de turismo activo: Quercus Aventura y La Aldaba Servicios Turísticos, especializada en turismo ecuestre. 

Moscardón y su entorno

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Autor: Manuel Matas

Miembro de la Junta Directiva de CECAL

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