Reproducimos a continuación un artículo de Cruz Aguilar en el Diario de Teruel del lunes, 14 de agosto de 2026, en el que se informa de un estudio liderado por el investigador Raúl Ibáñez que visibiliza a doce personas de la Sierra de Albarracín que padecieron la deportación a campos de concentración nazis, de las cuales nueve murieron.
Se busca preservar la memoria de los republicanos que hubo en los campos de concentración
Poner nombre y apellido a las doce personas de la Sierra de Albarracín que pasaron por los campos de concentración nazis, donde nueve de ellos perdieron la vida. Ese es el objetivo que se ha propuesto el investigador Raúl Ibáñez, quien asegura que se trata de personas totalmente desconocidas en sus localidades de origen y, en algunos casos, hasta por sus propias familias.
En el Boletín Oficial del Estado del 9 de agosto de 2019 aparecieron publicados los nombres de todos los españoles que murieron en el campo de concentración de Mauthausen-Gusen y, a raíz de ahí, el investigador de diferentes momentos históricos en la sierra, constató que apenas había conocimiento en el territorio donde nacieron de sus periplos vitales.
“Me pareció necesario y fundamental explicar cómo llegaron a los campos de concentración”, explica Ibáñez. Muchos republicanos salieron hacia Francia, donde fueron recluidos en campos de refugiados. Allí, según relata Ibáñez, los utilizaron como trabajadores extranjeros hasta que, tras la ocupación por parte de Alemania, el ejército los trasladó en los campos de concentración militares., denominados stalag.
“Al recluirlos en estos campos militares eran considerados militares protegidos por la convención de Ginebra”, pero como desde España, gobernada por Franco en ese momento, se desentendieron, “los consideraron apátridas y le pusieron el triángulo azul con la S de españoles”, relata el historiador, quien matiza que eso les dejó sin ningún tipo de protección, “pasaron a ser esclavos, por decirlo de alguna manera”.
Rastreando pistas
A partir de lo aparecido en el BOE, Raúl Ibáñez ha ido rastreando pistas en un trabajo de investigación que le ha llevado a conseguir incluso algunos documentos en los campos de concentración donde estuvieron, aunque reconoce que apenas hay documentos al respecto.
Entre esas 12 víctimas de la barbarie nazi hay tres personas de Bronchales, así como vecinos de Albarracín, Frías, Monterde, Orihuela del Tremedal, Pozondón, Royuela, Rubiales y Villar del Cobo.
De todos ellos sobrevivieron tres, pero mientras que en otros países los gobierno acogieron a esos supervivientes como si fueran héroes, los serranos ni siquiera pudieron regresar a España, que en ese año 1945 estaba en plena dictadura fascista. “Toda su vida fue un desastre”, lamenta el experto en la historia de la Sierra de Albarracín, quien añade que aunque algunos apenas sobrevivieron 80 días después de la caída del nazismo, otros no pudieron volver a sus casas hasta 30 años después, ya con la democracia.
El trabajo en la cantera de granito de Mauthausen y las malas condiciones en cuanto a alimentación e higiene debilitaban a los prisioneros, por eso alguno de ellos ni siquiera sobrevivió más de tres mese después de salir del campo.
Ibáñez relata que AragonGen se ha tomado mucho interés en rastrear la vida de estos supervivientes y, gracias a esta plataforma de internet, ha sido posible llegar a algunas de sus familias. “He hablado con algún familiar de las nuevas generaciones y ni siquiera lo sabían, sus padres y abuelos no les habían dicho que un antepasado suyo había estado en los campos nazis”, dijo.
El investigador lamenta que hubo cierto ocultismo y hasta ese Boletín Oficial del Estado de 2019 no había apenas datos y, lamentó, en ocasiones tampoco demasiado interés.
Homenajes en otras zonas
En otras zona de España sí se ha rendido homenaje a estas víctimas con placas conmemorativas con los nombres. Precisamente los nombres de estos doce serranos y todos los datos recabados por Ibáñez se incluyen en un blog con el que busca que permanezcan en la memoria y, a la vez, que todo aquel que tenga datos sobre estas personas pueda aportarlos. “Fueron verdaderos protagonistas de la historia contemporánea europea”, aseveró.
Entre esas personas está Juan Calomarde, de Rubiales, que tuvo un perfil trágico porque, tras resistir más de un año en los campos de concentración murió el mismo día de la liberación, el 5 de mayo de 1945. Otra de las personas que hubo entre esa docena de serranos está Juan Pérez Checa, de Villar del Cobo, que fue ranchero en la 37 brigada mixta antes de ser capturado y llevado a un campo de concentración.
Y es que, como apunta Ibáñez, su pretensión es “que no sea sólo una lista de nombres, sino humanizar a cada uno, porque sus vidas se redujeron a un número de preso y a un listado que publicó en el BOE”, y menos mal, que si no tal vez ni siquiera hubiera llegado a la población. Con ese fin ha creado, con ayuda de la Inteligencia Artificial, un documental que se puede ver en
Aunque Raúl Ibáñez ha iniciado una labor investigadora, apunta que queda mucho por hacer por parte de los historiadores: “Muchos no tenían descendientes y otros salieron tan jóvenes que no los conocen ni las nuevas generaciones de sus familias”, aseveró.
EL DETALLE
Los prisioneros españoles en los campos nazis llevaban una S que hacía referencia a su nacionalidad
En el uniforme de los campos de concentración los prisioneros españoles llevaban un triángulo con una S que hacía referencia a la nacionalidad. No eran considerados prisioneros militares porque España se desentendió y se consideraron apátridas.
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