Reproducimos a continuación un articulo publicado por la Asociación Cultural de Genealogía e Historia de Aragón (AragonGen) el 18/07/2026 en la que se valora un trabajo de Raúl Ibáñez Hervás ―presidente de CECAL― que trata de una investigación para preservar la memoria histórica de vecinos de la Sierra de Albarracín que perecieron en campos de exterminio nazis.
Recordar a nuestros antepasados para que su historia nunca muera
La memoria histórica y la genealogía comparten un mismo objetivo: rescatar del olvido a quienes nos precedieron. Conocer sus vidas, reconstruir sus trayectorias y preservar sus nombres es una forma de honrar a nuestros antepasados y comprender mejor la historia de nuestras familias y de nuestra tierra.
En ocasiones, esa búsqueda nos conduce hasta algunos de los episodios más trágicos del siglo XX. Uno de ellos fue el destino de numerosos españoles que, tras la Guerra Civil, terminaron deportados a los campos de concentración y exterminio nazis. Entre ellos también hubo vecinos de la Sierra de Albarracín, cuya historia ha permanecido durante décadas prácticamente desconocida.
Una investigación imprescindible sobre los serranos deportados a los campos nazis
Con el propósito de recuperar sus historias, Raúl Ibáñez Hervás ha realizado un exhaustivo trabajo de investigación que documenta la vida de los vecinos de la Sierra de Albarracín que pasaron por los campos de concentración nazis o que encontraron allí la muerte.
Se trata de una investigación rigurosa que aporta nombres, documentos y testimonios, devolviendo la identidad a personas que durante demasiado tiempo permanecieron en el anonimato.
Además de su enorme valor histórico, este trabajo constituye una fuente de gran interés para investigadores, genealogistas, descendientes de estas familias y cualquier persona interesada en la historia de la Sierra de Albarracín.
Un proyecto fundamental para la memoria histórica
La recuperación de estas biografías representa mucho más que un ejercicio de investigación. Es un acto de justicia y de reconocimiento hacia quienes sufrieron la persecución, el exilio y la deportación durante la Segunda Guerra Mundial.
Gracias a iniciativas como esta, es posible conservar la memoria de quienes fueron víctimas del nazismo y transmitir su legado a las generaciones futuras.
Porque una sociedad que conoce su pasado está mejor preparada para comprender su presente y construir su futuro.
Consulta la investigación completa
Si deseas conocer con mayor profundidad este importante trabajo de investigación, puedes acceder a los siguientes recursos elaborados por Raúl Ibáñez Hervás:
Ambos recursos ofrecen una completa documentación sobre los vecinos de la Sierra de Albarracín deportados a los campos nazis, así como el proceso de investigación seguido para recuperar sus historias.
La historia de nuestros antepasados merece ser recordada
En un blog dedicado a la historia y la genealogía, creemos que recuperar la memoria de nuestros antepasados es una responsabilidad compartida. Cada nombre rescatado del olvido representa una historia recuperada, una familia que puede reencontrarse con su pasado y una parte de nuestra identidad colectiva que permanece viva.
Mientras sus nombres continúen siendo leídos y sus historias sigan siendo contadas, nunca desaparecerán de nuestra memoria.
ANEXO
Texto de la canción «Hijos del viento de la Sierra de Albarracín»
Nacimos donde el viento aprendía a peinar los pinos, donde el invierno escribía escarcha sobre los caminos. Éramos hijos del monte, del agua y del hogar. Nunca supimos que un día habría un viaje sin regresar.
Cruzamos montañas calladas dejando la vida detrás. Pensábamos volver muy pronto. La Sierra nos siguió esperando.
Nos quitaron la patria, nos quitaron el nombre. Nos llamaron por un número, pero jamás pudieron borrar quiénes éramos. Si el viento acaricia los pinos, escúchalo una vez.
No es solamente el bosque, somos nosotros volviendo otra vez. Mientras exista un recuerdo, mientras alguien diga un nombre, ningún silencio podrá vencer. La Sierra nos hace volver.
Hubo un lugar de granito donde el frío aprendió a matar. Cada piedra pesaba siglos, cada amanecer costaba respirar. Pero al cerrar los ojos seguíamos viendo el hogar, la plaza, la fuente, las campanas, el humo subiendo entre los tejados, porque el corazón siempre conoce el camino de vuelta.
Un hombre no cabe dentro de un número. Una vida no cabe dentro del olvido. El viento nunca olvidó nuestros nombres.
Si el viento acaricia los pinos, escúchalo una vez. No es solamente el bosque, somos nosotros volviendo otra vez.
No lloréis por nosotros. Decid nuestros nombres, enseñadlos a vuestros hijos, porque ¿quién vive en la memoria de su pueblo? Nunca deja de regresar.
Rotspanier: españoles en el complejo concentracionario Mauthausen-Gusen, Gutmaro Gómez Bravo y Diego Martínez López, Ministerio de la Presidencia, Relaciones con las cortes y Memoria Democrática (Descargar archivo pdf.)
21 julio, 2026 en 21:33
Hola Manuel,
Sería interesante un artículo sobre los jóvenes de la Sierra que fueron «reclutados» por la Columna del Rosal (CNT).
Si te interesa el tema podrías averiguar y escribir un post, lo que ocurre que los supervivientes supongo habrán fallecido ya todos…