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| Centro de Estudios de la Comunidad de Albarracín

Terriente, entre el sabor medieval de  su conjunto urbano y la nostalgia del  esplendor de su industria textil

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Hoy hace un año que nos dejó Juan Manuel Berges Sánchez tras una larga  batalla con una cruel enfermedad. Fue en Teruel un sábado 14 de Abril, día señalado por efemérides como el nacimiento de la II República Española en 1931 hecho histórico omnipresente en sus estudios sobre la Sierra. O el anuncio de la finalización de la secuenciación Genoma Humano en 2003, hito que está detrás de la lucha para la erradicación las enfermedades de origen genético entre las que están distintos tipos de cáncer como el que que acabó con la vida de Mamel. Desafortunadamente para todos la Ciencia no ha llegado a tiempo pero cabe la esperanza de que pronto lo haga y ponga remedio a tantas desgracias personales.

En este señalado día del primer aniversario de su ausencia entre nosotros, le queremos recordar reproduciendo otro de sus magníficos artículos sobre un municipio serrano, “Terriente, entre el sabor medieval de  su conjunto urbano y la nostalgia del  esplendor de  su industria textil”, publicado en 2011 en el número 21 de nuestra revista Rehalda.

LA COMUNIDAD DE ALBARRACÍN A TRAVÉS DE LA HISTORIA DE SUS PUEBLOS

Terriente, entre el sabor medieval de  su conjunto urbano y la nostalgia del  esplendor de  su industria textil

Juan Manuel Berges Sánchez[1]

La localidad  de Terriente  siempre ha pasado desapercibida para la mayoría  de los viajeros. El Algarbe o El Garbe  ha sido su carta  de presentación y poco  más. Pero su entorno natural  y los restos  que  todavía  se conservan de su destacado conjunto arquitectónico tanto civil como  religioso,  hacen de Terriente  uno  de los paraísos  por descubrir para  aquellos  ávidos  por  conocer los tesoros  artísticos  escondidos de  la Sierra de Albarracín que  todavía  no se han  divulgado para  el gran  público.

Terriente  se nos presenta silenciosa  y a la vez tranquila a lo lejos. Se intuye  como villa señorial,  de sabor  antiguo. La armonía de sus tejados, sólo quebrada por la magnitud de la iglesia parroquial del Salvador,  premoniza un entorno urbano fosilizado,  intacto ante  el paso  de  los siglos. Un recorrido pausado por  sus calles nos ofrece  un  placer  visual reconfortante  que  desprende la rica arquitectura  popular que  se preserva  todavía  inquebrantable ante  el paso  del tiempo en los recios muros de  sus casas.  Sorprende la amplia  variedad de  estilos y recursos  artísticos  que ofrece  el urbanismo de esta localidad  de tradición ganadera.

Ante nuestros ojos se nos ofrecen  grandes casonas  de manpostería con fachadas en  hastial  e intronizadas con  arcos  pétreos de  medio punto, la mayoría,  cuyas  fachadas se han  enriquecido con  sólidas portadas adoveladas o adinteladas, con  vanos de piedra  de sillería adornados por  bellos ejemplos de rejería singular,  en ocasiones combinados con  aleros muy volados  tallados  de madera al estilo del país.

Quizás Terriente  destaca porque conserva todavía  elementos góticos  y renacentistas, tan  escasos  en la Sierra de Albarracín, que  se aprecian como  recurso  empleado para el cierre de ventanales. Todavía se intuyen portadas medievales, algunas de ellas adornadas con  molduras, pero  la personalidad del urbanismo de montaña de Terriente  llega al cénit de la excelencia con la notable factura  de sus dos edificios gótico-renacentistas del siglo XVI.

Su ayuntamiento renacentista, el más antiguo de la zona,  está presidido por un balcón  corrido  de madera. La singularidad del edificio la otorga su lonja inferior de dos arcos rebajados y la segunda planta con dos vanos  adornados con arcos mixtilíneos tallados  con  delicados adornos gotizantes. Y sin duda, su parroquial, donde todavía  se aprecian sus rasgos  góticos  en su cubierta de bóvedas de crucería  estrellada,  donde destaca la capilla del Cristo de  Las Nieves,  y al exterior  su excelente portada manierista de  tipo  serliano,  estilo usual  en  otras  iglesias del entorno, friso con  motivos  platerescos y decorado con  terceletes. Una obra  magistral de los hermanos Avajas y Utienes[2].

Tampoco debemos omitir  la sólida  construcción de  la ermita  de  Ntra.  Sra. del Rosario del siglo XVIII situada  a la entrada de la población en espera  de una feliz restauración. Sin duda la riqueza  del urbanismo de  Terriente  merece la adopción de medidas especiales  de protección porque se trata  de uno de los pocos  conjuntos arquitectónicos que  se mantienen todavía  homogéneos a pesar  de  alguna intervención poco  afortunada.

Un poco de  historia

Vamos a retroceder a la época de luchas  y sufrimiento relatados a mediados del siglo XIV, cuando estas tierras se convierten en el escenario sangriento de una  guerra desigual  entre  Aragón  y Castilla. Los textos  evocan  ese panorama generalizado de  inseguridad y denuncian el desigual   potencial bélico  desplegado por  ambos contendientes según se desprende del acuerdo suscrito  en 1359:

… et como por ocasión de la guerra en que estamos  mengua  muy grata de gentes et de (fijos)dalgos de las aldeas, et de los términos de la dicha ciudat, es a saber, muchas  aldeas quemadas, muchos  (fijos)dalgos robados, muchos  cautivos levados, de los quales fueron grandes las redirapciones, otrosí muy grandes dannyos que han recebido los del común por ocasión de la dicha guerra…

Si descendemos a la propia  aldea  de Terriente  se manifiesta claramente la indefensión  que  sufrieron  estas  tierras  ante  la oleada  de  bandas incontroladas durante la guerra de los dos Pedros,  según relatan  las autoridades del concejo al alcaide  de las fortalezas  de  Albarracín  Juan Fernández de  Urries, cuando a instancias  del monarca Pedro IV procede a confirmar las dehesas de la aldea el 31 de agosto de 1377, cuyos privilegios habían sido robados de la casa de Juan Martínez, tal vez el oficial que  custodiaba  los  documentos. Albarracín  acababa de  incorporarse  definitivamente a la Corona de Aragón:

…los priuillegios de las quales defesas el dito conçeio por occasión de la guerra más cerqua pasada,  senyaladament quando  Johan Alfonso de la Cerda e el Rechón con otras malas companyas  entraron a correr tierra de Albarrazín, e corrieron e robaron el dito lugar de Terrient, en el qual robo entre las otras cosas robaron e leuaron una caxa en la qual el dito conçeio teníe todos sus priuillegios… […] e que tenían priuillegio e que se lo leuaron con otros quando el Rechón e los bretones robaron la dita aldea…[3]

Sin duda el texto  se refiere a Jofre Rechón, caballero  francés  de  la Bretaña  que militó al lado del infante  de Mallorca contra los intereses aragoneses.

Y esto  quiere  decir  que  Terriente  desempeñó en esa época y en otras  posteriores un papel  decisivo dentro de la articulación territorial  de la Comunidad de aldeas. En 1495  es la segunda aldea más poblada (328 vecinos) en 1619  supera  con creces el millar (1200  vecinos) mientras en 1900  es la población más habitada (en torno al millar de almas).

El privilegio citado  de 1377  demuestra como  en este  momento Terriente  ejerce su influencia  jurisdiccional  sobre  un amplio  término, donde por  cierto,  se había  alcanzado un  elevado  índice  de  colonización. Ya se explotaban los pastizales  de  las dehesas de El Algarbe (llamada después La Negraleda, vendida en el siglo XVIII para hacer  frente  al endeudamiento provocado por los efectos  de la Guerra  de Sucesión),  Cañada Vellida, La Muela,  Cañadilla  Fría, Cañada Martín  Díaz, la Rompida, Salze Corbo,   La Vega,  Cañada Domingo  Peydro  y Muela  Quemada. Todavía  en 1457  el concejo y Común, máxima instancia  de la Tierra, concedía a Terriente  la dehesa  de  El Horcajo  y Cañadilla  y en  1461  el concejo de  Terriente  autorizaba a sus vecinos  para  hacer  majadas en la dehesa de Cañada Fría.

A ello sumamos las masías  que  estaban en  poder de  los linajes más  poderosos radicados en la aldea:  Hoyos Quemados (de los Bonacha), El Algarbe (Mayor de Vera), Mierla (Mayor  de  Vera, D’Onyez) Villalba (Lorent y Dóniez),  Hoyas de  Gómez (Corico),  Zarzoso  (Pérez de Torres) y Torre Cavero  (Cavero  y Maenza).

Posteriormente, en  época moderna, cinco  linajes ejercerán el control  absoluto sobre  las instancias  de poder tanto de la aldea  como  de la sesma  a la que  pertenecen:  Alonso (emparentados con  los Huerta),  Asensio (vinculados a Hoyos Quemados),  D’Onyez (Mierla y Villalba), Maenza  (Torre Cavero),  Vellido (valle San Pedro). Poco margen les quedaba a los campesinos de la aldea  para ampliar  su área de cultivo. En esta  época no  existían  como  núcleos  habitados El Vallecillo,  Masegoso, El Cañigral,  El Toril, El Villarejo  o Arroyofrío.

Y Terriente  mantenía su influencia sobre  El Algarbe, Hoyas de Gómez, Mierla, Villalba,  Hoyos  Quemados, El Villarejo,  Zarzoso,  el molino  San Pedro  (entonces llamado El Despeñadero), la masía de los Cavero y Maenza  (la actual  Torre Cavero)  el valle San Pedro  con  la masía  del Membrillo  (entonces conocida como  Codoniat), Tobías, Pradas,  El Collado  La Grulla, así como  las heredades de El Toril y Masegoso.

El desarrollo  del hábitat disperso, de  las masías,  adquirió un  elevado  auge  a lo largo de la geografía de la sierra. La fuerte demanda en los mercados exteriores, italianos sobre  todo, de lana fina merina  producida en los Montes Universales debido a la caída  del mercado inglés,  contribuyó al incremento de  la población derivado de una  coyuntura económica favorable.

Destacamos el contrato de  arriendo de  la heredad de  Mierla propiedad de  Juan Sánchez  D’Onyez de comienzos de diciembre de 1457. La minuciosidad de las claúsulas que firmó el arrendatario Juan Pérez Valero de Terriente  nos sugiere  cómo  en esa época estaba muy desarrollada la explotación de la tierra[4].

Posteriormente se autorizaron roturaciones en terreno de  la Comunidad en los parajes  de  Muela  Quemada (1649) y labores  del  Pozo  del  collado  de  La Muela (1659). El 14 de agosto de 1766  se permitió a los vecinos  de Terriente  poder cultivar la mitad  del prado de Sasecorbo, que  se fraccionó  en 283  suertes. También Isidoro  de  Antillón ofrece  noticias  interesantes sobre  procesos ligados  a un  más  que supuesto incremento demográfico:

…En el descenso de la de poniente de ocho años a esta parte [escribe  en 1795]  se han formado y puesto en cultivo 100 huertos, que con los que ya había en otros parajes prestan las verduras comunes,  suficientes para el consumo  de los naturales…

Personajes destacados

Los muros  de  mampostería de  sus casas  hidalgas  denuncian el señorío  de  sus propietarios, solar de linajes de recio raigambre que  a la postre han  escrito  páginas de oro a lo largo  de una  vasta historia  salpicada de hechos irrepetibles, de un glorioso pasado ligado  a la cría de ganado.

Terriente  ha sido cuna  de personajes ilustres. Todos  los linajes de mayor  potencial económico costeaban los estudios de algunos de sus vástagos. Mientras  el primogénito gestionaba la hacienda ganadera familiar y a las hermanas se les proporcionaba un matrimonio convenientemente pactado, al resto de los hermanos se les costeaba en la mayoría  de los casos la carrera  eclesiástica.  Algunos llegaron  a ocupar  las más  altas dignidades de  la iglesia, otros  fueron  meros  regentes de  capellanías que  vivían de  la renta, mientras otros  se graduaban en  derecho (licenciados, bachilleres)  para  seguir  la tradición jurídica de  su familia. Destacaron, entre  otros, algunos miembros de los Alonso y Asensio.

De aguda pluma  como  Gaspar  Alonso Valeria y Alloza, franciscano, intronizado en la comunidad cristiana  como  Fray Juan de Santa  María, quien  llegó a ser obispo de Solsona  (1694-1699) y obispo  de Lérida hasta  su muerte (1699-1700). Hizo carrera  en tierras  italianas,  en Nápoles. Por sus amplias  dotes  el monarca Carlos II lo nombró embajador en Viena en 1696[5]. También destacaron en esta centuria su hermano Fray Agustín Alonso y Valeria, Provincial Capuchino y escritor  y Fray Raimundo Asensio, Provincial de Mercedarios.

Estos mismos  linajes han  patrocinado algunas capillas de la iglesia de San Salvador.  La más antigua la instituyó  Juan de Maenza, infanzón, señor  de Torre Cavero, en  1549, bajo  la invocación de  la Santa  Cruz, llamada  a su vez de  Los Dolores.  El capellán tenía  la obligación de oficiar misa cada  quince días en la capilla de la virgen  del Rosario situada  en la propia  masía y que  hoy todavía  puede apreciarse.

El 7 de julio de 1550  dispuso  en su testamento Juana Asensio, viuda de Juan Díaz, entre  otras  claúsulas  la construcción de  la capilla de  San Pedro.  Juan Vellido y Pascuala  Alonso, su esposa, eran  patrones de la capilla de Santiago según dispuso en su testamento otorgado en Val de San Pedro el 23 de agosto de 1564. Unos años después el obispo  de  Albarracín  Martín  de  Salvatierra  autorizó  el 17  de  abril  de 1581  a Juan Alonso la construcción de la capilla de La Concepción. El propio concejo de Terriente  instituyó  otras capillas donde se enterraban a los oficiales del concejo  que  fallecían  ejerciendo  su cargo. Así el obispo  Miguel  Jerónimo  Fuenbuena junto  con los regidores y alcaldes  erigieron el 15 de junio de 1690  la capellanía del Dulce Nombre de Jesús y el propio concejo con  el vicario de la parroquia en 1725 dos capellanías de Ánimas.

El desarrollo  de las masías,  del hábitat disperso, que  estaban alejadas  del núcleo urbano de  Terriente  favoreció  la construcción de  numerosas ermitas  reservadas al culto  privado  y para  impartir  los servicios religiosos  en la época de labores  agrícolas. Según  los datos  que aporta Sebastián de Utienes en 1618  en la propia  localidad se localizan:

  • Emita del Rosario (Siglo XVIII. A la entrada de la localidad).
  • Ermita de San Roque (estuvo situada  en el actual  cementerio).
  • Ermita de San Fabián y San Sebastián.
  • Ermita de San Cristóbal (se aprecian sus restos  en el cerro  de su nombre, defendido por las trincheras y casamatas de la pasada Guerra  Civil).
  • Ermita de San Jobito y Quilez (Sin restos en el paraje  Alto de San Quilez).
  • Santa María Magdalena.
  • Ermita de San Juan (tal vez estuvo situada  en dicha  calle).

Mientras  en las masías:

  • Zarzoso – San Pedro.
  • Hoyos Quemados – Limpia Concepción de Ntra.
  • Cavero y Maenza  – Ntra.  del Rosario.
  • El Villarejo – Santa
  • Collado La Grulla – San Juan Bautista.

La religiosidad de los vecinos de Terriente  se advierte a su vez no sólo en los oratorios  y capillas particulares como  la de la virgen  del Pilar en la plaza  de La Taberna que construyó el presbítero Juan Jerónimo de Agueda  el 15 de abril de 1717  que hoy podemos observar  en el Hotel-Restaurante Rural ”Abuelo  Rullo”, sino en las limosnas que  fundaron para  socorrer  a los más pobres. Juan Vellido (1564), Juan Civera  y María  González  el 25  de  abril  de  1566, Juan Alonso  y Catalina  Martínez (1584) la más dotada económicamente con  2.000 sueldos,  Pascuala  y Juan Alonso en 1602.

Como  acertadamente ya observó Manuel  Fernández Rodilla, la proliferación de cruces  y arcos en el caserío de Terriente  fueron  producto de las numerosas capellanías que  se fundaron por  la religiosidasd de sus vecinos  y a su vez porque diversas dignidades de la iglesia tuvieron aquí su asiento  (vicarios, rectores, beneficiados…). No hay que  olvidar que  Terriente  fue cuna  de numerosos clérigos  y religiosos[6].

Una  economía pujante

Los excelentes pastizales  situados en el término jurisdiccional  de  Terriente  contribuyeron al desarrollo  de  la actividad ganadera. No será de  extrañar que  el concejo de Terriente  prohíba el 16 de julio de 1461  que  entren rebaños de más de mil reses de ganado lanar en la dehesa de Canilla Fría. Tan elevado  era el volumen de ganado que  el 29 de mayo  de 1603  se aprobaron unas  ordenanzas que  prohibían la entrada de  los ganados a los barbechos y rastrojos  de  las piezas  de  los vecinos por el gran  daño que  ocasionaban.

Al efecto  se habilitaron vedados en la aldea  reservados para  los pares  de  labor, que  ya hemos citado, mientras los grandes hacendados hacían  lo propio en las heredades privadas.  A mediados del siglo XV algunos ganaderos de  Terriente  tenían un  patrimonio agropecuario importante que  los proyectó al control  de  las instancias de poder:

FECHA GANADERO DE CABEZAS
1447 PEDRO DE SANDALINAS 2.000
1447 JUAN DE LA HOZ[7] 1.448
1447 MIGUEL MARTINEZ 1.500
PASCUAL MARCO[8] 1.000
1447 PASCUAL VALERO 1.600
1465 ANTON MARTINEZ DE MONTEAGUDO[9] 500/650
1467 ANTON MARTINEZ DE MONTEAGUDO 160  (vacuno y caballar)

Sin el propósito de ser reiterativo con  los datos, en las primeras décadas del siglo XVI (1513) algunos ganaderos de  Terriente  manifestaron varios miles de  reses de ganado ovino  hacia  uno  de los principales destinos de invernada, los pastizales valencianos:

GANADERO DE CABEZAS DESTINO
GIL LAZARO 1.200 ovino,  8 asnos ENGUERA
MIGUEL SANZ 700  ovino,  5 asnos LIRIA
PASCUAL DOMINGO 400  ovino,  2 asnos JERICA
PASCUAL DE VILLALBA 360  ovino,  2 asnos ALGINET
PASCUAL DE VILLALBA 850  ovino,  6 asnos CARLET
JUAN SANCHEZ 720  ovino,  3 asnos CHELVA

En este  sentido queremos destacar a varias familias de ganaderos:

D’ONYEZ DONIEZ

Esta familia estuvo  ligada  a las heredades de Mierla[10]   y Villalba[11]. Quizás el pleito  sostenido en  1440  entre  Juan D’Onyez, escudero, frente  a ciudad y común de las aldeas  y el concejo de  Terriente, por  los daños producidos en  sus propiedades situadas  en el prado localizado  entre  Mierla y el prado llamado la cañada Villalba, que  dependían de  la capellanía de  Santa  Ana, sea uno  de  los procesos que  caracteriza la defensa de sus propiedades[12].

Yague D’Onyez es uno  de los personajes identificados más antiguos. Se citan las piezas  de  sus hijos en  la mojonación de  la heredad de  dos  yugadas situada  en  la Serna  de Saldon  propiedad de Ibáñez de Cella, concedida mediante privilegio por Jaime II el 21 de julio de 1305[13].

Identificación miembros de la familia D’ONYEZ

Francisco Martínez  D’Onyez (1395)

Gil Sánchez  D’Onyez (1420)

1457 Juan Sánchez  D’Onyez Quiteria  Díaz
1473 Juan D’Onyez Quiteria  de Espejo
1494, 23 de agosto Elvira D’Onyez Pedro  de Burgos

Quiteria  D’ Onyez  – Juan Díaz

Juan D’ Onyez Felipe Diaz-Catalina  Monterda Miguel D’Onyez
Cañada Villalba y Cerrada Mierla la hondonera Heredad en Terriente
Hoya la Calera

La mayoría  de los documentos que  poseemos son de mediados del siglo XV en torno a Juan D’Onyez (en ocasiones citado  como  Juan Sánchez  D’Onyez). Ocuparon cargos  destacados entre  las dignidades de la iglesia. Tal vez Diego D’Onyez, beneficiado  del  cabildo  de  la iglesia de  San Salvador  de  Albarracín,  fue hijo de  este personaje. Puede   corroborarlo el  hecho de  que  uno  de  sus  vástagos, Gil Pérez D’Onyez, dean  de Cuenca, instituyó  la capellanía de Santa Ana con las rentas  de estas propiedades, lo que  vendría  a demostrar que  mantuvieron un reconocido prestigio e influencia  en los sectores dirigentes de la diócesis.

Tenemos referencia de este  personaje en la confirmación que  realiza el concejo de  Albarracín el 15 de  noviembre de  1366  a Miguel  Pérez de  Bernabé  de  una  heredad en la Vega Tajo que  linda con la donación del honrado don Gil Pérez d’Onnez, arcidiano de la ecclesia de Cuenqua  lo que  nos  sugiere  que  también tenían propiedades en este paraje.  Otra parte  de la familia se instaló en Ródenas pues  Garcí Sánchez D’Onyez desempeña el cargo  de rector  de dicha  parroquia y a su vez aparece citado  Garcí Martínez  D’Onyez como  vecino  de dicha  aldea  en la sentencia realizada en 1408  entre  el concejo de Ródenas y sus vecinos  por  ciertas  presuras realizadas en su término sin autorización.

SANDALINAS

Una de  las familias más  representativas de  Terriente. Su vinculación  con  la ganadería queda patente porque uno  de sus vástagos, Pedro  Sandalinas, inscribió en 1447  en la collida de Arcos un rebaño de 2.000 reses de ovino,  uno  de los hatajos de  mayor  volumen  que  hemos encontrado en  la documentación.  Tal vez su hijo Juan de Sandalinas ilustra la influencia  que  tuvieron en la Comunidad de aldeas  en el último  tercio  del siglo XV.

De las numerosas gestiones que  le encomendaron destacó la realizada  el 8 de marzo  de  1468, cuando acudió  a Cortes  de  Zaragoza como  mensajero y para  entregar el importe de la sisa atrasada. El apunte contable registrado denuncia la actividad  económica que  ejerce,  el pastoreo de sus ovejas:

… stuuo quaranta  días con lo de la relación, de los quales  sacamos diez días que stuuo en sus oueias…,

pero  además se constata como  estaba introducido  en  la comercialización  de  la lana

… más huna  arroua que traxo de fierro para pesar las lanas, costó vint ocho sueldos, más doze pesas de fierros, dos sueldos…

Su potencial ganadero e influencia  en las instituciones de la Tierra fueron  determinantes en la gestión encomendada por la Comunidad de aldeas  a Francisco Sandalinas  en  1486  para  recabar información en  Valencia por  el peligro  que  suponía para  los ganados de  la Sierra las continuas cabalgadas que  se realizaban en  Manzanera  sobre  los ganados trashumantes que  atravesaban estas tierras en dirección a los invernaderos valencianos. El vizconde  de  Chelva  comunicó que  no  se ofrecían garantías suficientes  al traslado de ganados.

Ocupó el cargo  de  regidor  en  los ejercicios:  1464, 1467, 1468, 1473, 1474, 1486, 1488, 1491. Síndico procurador enviado en 1488  ante  Fernando II para  solicitar al monarca que  exigiese  al juez la visita de términos. Además  fue uno  de los ocho  árbitros  elegidos en la importante sentencia de 1493. En 1507  identificamos a Pascual Domingo de Sandalinas, regidor, y en 1512  Francisco Sandalinas desempeña  el mismo  cargo  (identificamos el mismo  nombre en 1487). Otro  miembro de la familia, Jaima Sandalinas, entroncó con  los Fuertes  de Villar del Cobo.

Sus rebaños también fueron  objeto de  saqueo entre  las numerosas cabalgadas realizadas  por  los concejos castellanos, una  de  ellas datada en  1471  cuando las huestes de Huélamo robaron su ganado. Su vinculación  con  la actividad ganadera se manifiesta a través  de  aislados  documentos relacionados con  el comercio de  la lana, como  veremos más adelante, y con  el arriendo del montazgo.

DE LA SIERRA

Otra de las familias más notables de la aldea  de Terriente, aunque de menor potencial.  El más activo Bartolomé de La Sierra a fines del siglo XV -en 1498  ocupa el cargo  de regidor de la comunidad de aldeas-.  En 1492  debió  incrementar su cabaña ganadera pues  el 21 de octubre compra a Mateo  Pérez, vecino  de dicha  aldea, una  partida de ovejas por  1.600 ss. a pagar el día de San Miguel  de los siguientes cuatro años.

Su participación en los circuitos  de trashumancia se constata en la demanda recibida por parte  del mayordomo Martín Gómez  el 3 de marzo  de 1502, quien  le reclama  20 carneros que  había  sustraído a Sancho  Millán de  Castiel. El referido  Bartolomé justificó su acción  porque los tomó como  pago de la venta  de unos  borregos que  no había  cobrado. No obstante el mayordomo le insta a que  los entregue dentro diez días que serán venidos  sus ganados de stremo e entrados en tierra de Albarazín.

ASENSIO

En ocasiones también se cita como  Asensi (tal vez por su relación  con las tierras valencianas). Ya en 1294  el concejo de Albarracín confirma  a los herederos de don Asensio la heredad del Espeñadero (actual  cascada del molino  San Pedro).  A mediados  del siglo XV ya se incorporan a la oligarquía concejil  de  la aldea  de  Jabaloyas[14], una  situación  que  se consolida a principios  de la siguiente centuria en las instituciones de la Tierra[15].

No obstante otros  miembros de la familia se establecen en aldeas  limítrofes: Terriente   (Martín   Asensio,  1415;   Martín  Asensio,  tejedor,  1456),  Moscardón (Per Asensio, 1456  y 1496). O incluso más alejadas,  tal vez como  consecuencia de su vocación  trashumante (Juan Asensio, 1492, Huélamo)[16]. Como  tónica  general se relacionaron con lo más granado de la sociedad albarracinense (Magdalena Asensio, esposada con  Diego  Amigó, 1505).

Su vinculación  con  la actividad pecuaria se puede rastrear  a través  de los libros de Collida (Juan Asensio, 1446, Jabaloyas, 40 reses de cabrío.  Pascual Asensio el mismo  ejercicio:  883  cabezas de  ganado ovino),  pago del  herbaje turolense (Pedro Asensio, 1465, rebaño aproximado de 400  reses) o bien  en la documentación notarial: Pedro  Asensio vende  el 3 de octubre de 1494  a Per Alamán, mercader de Valencia,  una  partida de carneros valorada  en 2.662 ss. y 6 ds. (moneda valenciana).

Los ganaderos recorrían las largas rutas de trashumancia para  llegar a los pastos de invierno  a través de la cañada conquense de Los Chorros  con destino a Andalucía y las de Zafrilla y Salvacañete para  arribar  tanto al norte  como  a la fértil huerta de  Valencia. El paso  El Melón  hacía  de  unión  desde la fuente Cadoncho para  conectar la cañada de la Venta con la de Cuesta  Blanca en el paraje de cañada Las Nieves, mientras volvía por  Cañada Martínez  con  destino a la fuente Las Estacas, extenso  majadal  y abrevadero que  acogía  a todos los rebaños que  descendían por las laderas  del Ocejón  hacia  los pastos  valencianos  y murcianos.  Otros  pasos  o servidumbres tenían un carácter local como  el Paso de Las Canales  o el paso  Cencerrero. Este último  fue autorizado por  el concejo de Terriente  el 16 julio de 1461  para que  los ganados que  pastaban en  la dehesa de  Cañada Vellida pudiesen bajar  a abrevar  al río de Los Molinares.

Contratos de  ganado

Era usual  que  el ganado se cediese  a medias  bajo  unas  condiciones  reguladas por  la costumbre que  aceptaban previamente las partes  contratantes. Por su interés reproducimos un documento en apéndice documental fechado en 1456  donde Culema  de la Portella,  judío de Albarracín,  entrega a medias  una  partida de ganado a Pedro  Martínez  de Zarzoso,  vecino  de Terriente:

  • El ganadero que cedía el ganado seguia  manteniendo su propiedad hasta  una vez expirado el contrato.
  • Los machos se partían a medias para  San Juan.
  • Las hembras se reservaban para la reproducción y no se repartían hasta  concluido  el plazo.
  • El queso y la lana se dividían  en dos lotes.
  • En caso de ir a extremar el propietario asumía el 10%  de los gastos.
  • Si se producían pérdidas de ganado (muerte, extravío) o si se vendía  se suplían con  otras

En otras ocasiones fue la iniciativa pública, en este caso el propio concejo de Terriente,  quien  administró su propia  cabaña ganadera. El profesor  José Luis Castán Esteban estudió el Libro de  Cuentas de  la Administración del ganado del concejo de Terriente  (1691-1771) por lo cual conocemos con detalle  cómo  se gestionaba la cabaña municipal en  dicho  período[17]. El sistema  era  simple.  El concejo compraba corderos que  luego  vendía  a los carniceros. Un 71%  de los ingresos  procedía de la venta  del ganado mientras un 16%  era producto de la lana.  Respecto a los gastos la mitad  se destinaba a la compra de animales, una tercera parte  al pago de los pastizales de Picassent,  donde invernó  la cabaña en dicho  año,  al acopio  de sal, pez y otros productos, mientras la soldada de los pastores suponía un 15%.  El negocio estaba  claro pues  en 1692  se obtuvieron unos  beneficos de 3.360 sueldos  por la gestión de 718  reses de ganado lanar.

La lana  y la industria textil

El profesor  F. Melis ya citó los centros laneros  que  abastecían el mercado italiano en el siglo XV: Albarracín,  Bezas, Bronchales, Jabaloyas, Orihuela  del Tremedal, Saldón,  Terriente, Torres de Albarracín, Villar del Cobo.

Los “traginers” valencianos Guillem Gribes, Joan Simó, Pere Corbín,  Bertolomeu Scolano  y Antoni Lanata, contratados por el comerciante Andreu Ortis,citan las poblaciones del suroeste de la Sierra donde recogen la lana: “en la serra de Albarrazí e en Xea, ço es en los lochs de Terrente, de Frías, de la Vall de San Pedro, de Jaualoyas”.

Al margen de  la ciudad de  Albarracín,  la aldea  de  Terriente  floreció por  el desarrollo de su industria  textil. El caudal  del río del Algarbe era suficiente  para  mover la importante concentración de  2 batanes y 2 molinos  harineros. De ahí deriva  el topónimo “los molinares”.

Comerciantes de Valencia arribaban a Terriente  para  adquirir  la lana merina  que producían sus rebaños. Los contratos se redactaban un  año  antes. El ganadero se comprometía a entregar una  cantidad de arrobas  de lana en torno a la festivad  de San Juan del ejercicio siguiente, a costa  de percibir  un porcentaje del precio  ajustado  aunque a un  precio  inferior  de  mercado. No  obstante, ese  dinero  adelantado servía para  pasar  con holgura el invierno:  comprar forraje y sal, pago de los pastos, renovar  la cabaña, arreglo  de  apriscos,  sueldos….  Un documento de  las primeras décadas del siglo XV (6 de noviembre de 1422)  donde interviene un vecino  de Terriente  nos  aproxima al contenido de  las condiciones pactadas en  estos  contratos de compromiso de entrega.

Domingo Martínez  de Terriente, residente en Zarzoso,  se compromete a entregar a Gonzalvo  Ruiz, escudero, vecino  de Teruel, 50 arrobas  de lana a entregar en torno a la festividad  de San Juan del año  siguiente. Recibe de anticipo 35 florines. Si por  esas fechas  el precio  de la arroba  estaba en torno a un florín, quiere  decirse que  el ganadero percibía  un 70%  del precio  ajustado por adelantado, una cantidad nada  despreciable.

Aunque  de  siglos posteriores consideramos interesante destacar las noticias  sobre la economía de Terriente  que  en 1795  destaca el ilustrado  Isidoro de Antillón[18]:

…El clima es frío, aunque no tan destemplado como el de otros pueblos de la Sierra. Su término se comprende  en una legua en cuadro, de calidad ya arcillosa, ya arenisca, ya rubial, según los diversos heredamientos. Los frutos que se cultivan son de trigo mediano unas 12 o 13.000 fanegas,,  850  de cebada,  924  de avena,  y bastantes  lentejas y garbanzos  de buen gusto y calidad. También se crían en algunas partes del término fresas naturalmente…

…Poseen los vecinos 8.700 cabezas  lanares, parte trashumantes parte estantes,  y poco vacuno. La lana toda se vende en rama, a excepción de 995  varas[19]   de cordellate[20]   que se manufacturan, y se suele vender cada vara a dos reales de plata. Según consta  de los registros del siglo pasado,  se fabricaban en este pueblo 20.000 varas de cordellate, las que se vendían a los franceses que acudían a comprarlas a varias ferias de Daroca. Hay 300  vecinos, aunque  en el catastro solo suenan  160. Se trabajan más de 2.900 varas de lienzo…

Hacia  un  prometedor futuro

Así, pues,  se destaca como  durante el siglo XVII floreció en esta localidad  una industria  textil especializada para  sumirse  una  centuria después en una  crisis profunda, como  sucedió  en el resto de los centros textiles por la caida de los mercados estatales  y exteriores. En 1793  ya estaban arruinadas las fábricas de paños finos de Terriente.  Unos años  antes, en  1784, sólo se documentan seis fabricantes  de  lana  y tres de lino o cáñamo. La Guerra  de la Independencia fue el detonante final.

No  obstante, las gentes de  Terriente  también destacaron en  otras  actividades económicas, algunas ligadas  a la artesanía: zapateros; otras  relacionadas con  la explotación forestal  de sus extensos pinares, en especial  la transformación de la madera  cuyos  vestigios  todavía  hoy  se observan en la bella factura  de  los dinteles  de las puertas con  una  o varias hojas con  portón (fines del siglo XVIII).

También en  el aprovechamiento de  la riqueza  de  su subsuelo como  fue la explotación de la mina  de carbón de piedra  situada  en las proximidades de la ermita de  San Sebastián.  En la actualidad  puede observarse el torreón/palomar  recientemente restaurado que  semeja  los restos  de una  fortificación.  En sus tiempos fue un criadero de palomas mensajeras, tan  importantes para  acelerar  las noticias  y la comunicación en una  época donde el tiempo tenía  otro  valor.

Y hoy Terriente  presenta su mejor  rostro  a través de casas de nueva  factura  que han sabido  respetar en general el sabor de lo antiguo. Ha bastado con utilizar la piedra tallada  que  abunda en sus alrededores, combinada con  el metal  de hierro  que adorna sus ventanas y la madera noble  que  abunda en sus bosques. O rescatar  entornos naturales emblemáticos como  las fuentes de El Cubo  y del Chorrillo, donde la generosidad de Amadeo  Sánchez  Soriano,  en esta última,  se ha perpetuado dando vida al agónico olmo  de la masía de Hoyos Quemados.

Y así lo antiguo y lo moderno se yuxtaponen en  una  delicada armonía de  formas que  da como  resultado uno  de los conjuntos de arquitectura popular más homogéneos que  todavía  se conservan en la Sierra de Albarracín.

Sin duda alguna el entorno de  El  Algarbe  ha  sido  el mejor  embajador de  Terriente.  Su zona  de acampada incrustada como  un apéndice en el corazón del bosque  está presidida por magníficos ejemplares de pino negral  (que  dan  nombre a La Negraleda). Este espacio  natural  acompasado por el armonioso murmullo del arroyo de Los Molinares  que  lo atraviesa,  se ha convertido en una  de las mejores  áreas recreativas de la Sierra. Será difícil encontrar un prado tan  amplio  que  presuma de una  superficie  de césped tan  llana como  pulcramente cuidada.

Si a ello sumamos la oferta  privada  de Viviendas de Turismo Rural, El Hotel-Restaurante Rural Abuelo Rullo y el camping/restaurante del área  recreativa El Algarbe, así como  los servicios  municipales del  Multiservicio  Los Enebrales, estaremos de acuerdo en afirmar que  los vecinos de Terriente  se han  volcado  en la difusión de su patrimonio arquitectónico y natural  con una amplia propuesta de servicios que pretende satisfacer  la estancia del visitante  más exigente.

NOTAS

[1] Doctor  en Historia, CECAL. Las noticias  aportadas proceden en su mayoría  de mi tesis doctoral: Actividad y Estructuras pecuarias en la Comunidad de Albarracín (1284-1516). Un resumen de la misma  fue publicado  por el CECAL en 2009. Abreviaturas:  ACA [Archivo de la Corona de Aragón],  AHPT [Archivo Histórico  Provincial de  Teruel], A.M.Gea [Archivo Municipal  de  Gea],  A.M.Terriente  [Archivo Municipal  de Terriente]. Siglas: ss. (sueldos), ds. (dineros), ap. (apéndice).

[2] TOMAS LAGUIA, C., “Las iglesias de la diócesis de Albarracín”,  Teruel, 32, (Teruel, 1964), pp. 127-138.

[3] A.M.Terriente,  Sección  I-5, 27.

[4] Por su interés  lo hemos incluido  con  el núm. 3 en el apéndice documental.

[5] Sobre  este  personaje damos más  referencias en el apéndice. Vid. COLLADO FERNÁNDEZ, Tomás,  Armonía entre la historia general de la Nación y la particular de Albarracín. Ms. particular, Albarracín,  1848, capítulo XXIX, fols. 340-342 (reed.  por CECAL, en prensa) y ESTEBAN, L., Obispos nacidos en Teruel y provincia (s. XIII-XXI), Imprenta PMc Media,  Valencia, 2010, pp.  32-36.

[6] FERNANDEZ RODILLA, M., Curiosidades de Terriente, Ayuntamiento de Terriente  y Comarca de la Sierra de Albarracín, 2009, pp.  123-132.

[7] Regidor de la Comunidad en 1501.

[8] Miembro de una  familia dominante en la aldea.  Juan Marco,  notario de Terriente, certifica que  María Dornach, esposa  de Domingo Martínez, residente en El Toril, granja o masada  de la dicha ciudat, otorga poderes a su esposo  para  poder vender hasta  la suma  de 25 ss. censales  cargados sobre  su vivienda y heredad llamada  El Toril. (1519, septiembre, 11. A.M.Gea, Sección III-1, 32, fols. 52-53). Pascual Marco ya aparece citado  en 1457  residiendo en El Toril, granja  y término de la ciudad, con propiedades en Jabaloyas.

[9] Juan Martínez  de Monteagudo, regidor de la Comunidad en 1495  y 1506. Notario  en 1505  y 1509.

[10] Además de sus excelentes pastos, en la heredad de Mierla se explotaban otros  recursos.  El 1 de enero de 1456  Juan D’Onyez contrata a García de Baraona,  de Terriente, para  realizar una  calera de cal de 700  fanegas (A.M.Gea,  Sección  III-1, núm. 6, fols. 3-3v).  Juan Sánchez  D’Onyez arrienda el 4 de  diciembre de  1457  toda la casa et lavor, yiervas, prados de  la heredad de  Mierla a Juan Pérez Valero de Terriente.

[11] 1420, marzo,  14.  Carta  de Deudo, Gil Sánchez  D’Onyez, escudero, vecino  de Villalba, su yerno  Pedro Martínez  de Exea y Pedro  Martínez  Ferrer, de Terriente, reconocen a Juan Fernández de Heredia,  señor de Gea, la deuda de 46 fanegas de trigo.(A.M.Gea, Sección  III-1, núm. 2, fols. 16v-17). Identificación miembros de la familia D’ONYEZ Francisco Martínez  D’Onyez (1395) Gil Sánchez  D’Onyez (1420)

[12] 12 A.M.Terriente,  Sección  III, núms. 1 y 2.

[13] 13 ACA, Registro Cancillería, 203,  fols. 89-89v.

[14] 14 Pascual Asensio, regidor, 1447.

[15] 15 Juan Asensio: regidor en 1490, procurador general en 1505.

[16] 16  Sin constar su residencia: Martín  Asensio, 1456, Pascual  Asensio, 1415, carnicero. Tal vez de  Frías, Mingo  Asensio, 1496.

[17] 17 Información que puede ampliarse en: CASTAN ESTEBAN, J. L., “La ganadería en Albarracín en la Edad Moderna”, Estudios Históricos de la Comunidad de Albarracín (José Manuel  Latorre, coordinador), edita Comunidad de Albarracín,   tomo I, (Zaragoza, 1993), pp.  542-550.

[18] 18 ANTILLON, Isidoro de, Descripción del Partido de Albarracín en 1795, edición  de José Luis Castán, CECAL, 2006, pág.  61

[19] 19 Medida  de longitud que  en Albarracín equivale  a 768  mm.

[20] 20 Cordellate: tejido  basto  de lana.

ILUSTRACIONES

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Terriente, entre el sabor medieval de  su conjunto urbano y la nostalgia del  esplendor de  su industria textil (PDF.)

VIDEO-REPORTAJE DE TERRIENTE

Autor: Manuel Matas

Miembro de la Junta Directiva de CECAL

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