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| Centro de Estudios de la Comunidad de Albarracín

Por el corazón de la Sierra de Albarracín: el Valle Cabriel

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Otro gran artículo conmemorativo de Juan Manuel Berges. En esta ocasión sus pasos se dirigieron al Valle del Río Cabriel y tras hacernos un estudio histórico, paisajístico y etnográfico nos descubre una ruta senderista llena de encantos naturales.

POR EL CORAZÓN DE LA SIERRA DE ALBARRACÍN: EL VALLE CABRIEL[1]

Juan Manuel Berges Sánchez[2]

 

Puede asimismo sospecharse que el río Cabriel o Gabriel trae su etimológico origen del Grayo, con no menos  naturalidad  que lo que dan los autores de Tirio al Turia o Guadalaviar… vestigio de aquella antigua  colonia Graya, patria tal vez  del poeta  Lucio, a quien Marcial en su epigrama LV del Libro IV ya citado excita a que celebre en verso los lugares de la Celtiberia sin hacer caso de la espereza de los nombres patrios…

Luci, gloria temporum  tuorum
Qui Grayum veterem Tagumque  nostrum…

 

Esta breve anotación apuntada por el canónigo Collado extraída del padre Traggia[3],  que  contextualiza el río Cabriel  con  la presencia romana en las montañas de Albarracín,  nos puede servir de rebozo para  comenzar sin prisa el tránsito  por uno de los parajes  emblemáticos de los Montes  Universales,  el valle Cabriel.

En el siglo  XIV adopta varias  versiones:  Val de Cabriuel/Crabrihuel//Valdecabriguel… No hay una  clara unanimidad sobre  su origen. Algunos  vinculan  su significado  al carácter ganadero de estas  tierras,  derivado de la cabra  para  ser más  concretos,  una  de las especies  que  en el pasado mejor  se adaptó al paisaje  y a la dura climatología de estas  tierras.  Por este  motivo  la geografía del valle Cabriel abunda en  referencias a la actividad  pecuaria que  desempeñaron sus  pobladores: el barranco  El Choto, la Casa Carnero, la fuente  de Los Yeguerizos, la fuente  de Los Cabañeros, la fuente  El Paso, la fuente  del Bodonal  (en referencia al espacio  reservado al pastoreo de las cabras)…

El río Cabriel nace  en estos pagos, concretamente en el barranco del Agua. Este curso fluvial apellida  en su cabecera al frondoso valle que  lo atraviesa  de forma longitudinal a lo largo  de más de diez kilómetros. Aguas abajo  se sumerge durante el estío para  de nuevo  resurgir  en los manantiales de los Ojos del Cabriel,  otra  de las maravillas que  describe  su curso  en los aledaños de El Vallecillo.

El valle Cabriel está  situado en el noroeste de la Sierra de Albarracín.  Próximo  a las localidades de El Vallecillo  y Frías, en su entorno se desarrolla  una  de las mejores áreas de pastizal y de bosque de la zona,  por lo que  desde  los primeros albores de la historia tuvo un alto valor cinegético, como  si de todo un extenso coto  de caza se tratara, rodeado de parajes  tan sugerentes como  la Vega Tajo, Valtablado, Navaseca,  Fuente  García, Valmediano, la Fuente  el Buey y el Valle San Pedro.  Citan las crónicas  que  el monarca Jaime I y Pedro  Fernández de Azagra, señor  de Albarracín, regresaron juntos  a la serranía  tras la toma  de Burriana (1233) y

…Para descansar de las fatigas de la guerra se recrearon en la caza de jabalis y grullas. Según testimonio  de un manuscrito antiguo  parece que esta segunda cacería se verificó en el delicioso valle de Cabriel y sitios inmediatos,  y el rey, según parece, pasó con su comitiva a reconocer la cueva Lóbrega (allí llamada de Montesinos)…[4]

Sin duda el agua  que  lo baña  ha sido un factor determinante para que  desde  los primeros tiempos de la historia el hombre certificase aquí su presencia. Algunos autores  sostienen que  Pedro  Gerónimo Catalán  de Ocón  tomó posesión de las dehesas y montes del Valle Cabriel en torno  a 1240. Una noticia  no  contrastada documentalmente.

Una de las primeras referencias escritas se remonta al siglo XIII cuando Juan Núñez de Lara, señor  de Albarracín, concede al monasterio de Piedra el 18 de febrero de  1269  la Fuente  el Buey y una  heredad situada  en  el mejor  paraje  del Valle Cabriel para  dar  servicio a 6 yuntas  de bueyes  y 20 vasallos exentos del impuesto de la pecha[5].

Hay que  tener  en cuenta que  dicho  cenobio tenía  excelentes propiedades agropecuarias en el término de Albarracín y en las vecinas tierras de Teruel. Además  de las mencionadas, debemos añadir  el Collado  La Grulla, El Despeñadero –el actual salto de molino  San Pedro  por donde se “despeñan” las aguas  del río Cabriel-, Valdecuenca, Toyuela y Congostina, esta  última  situada  en el valle de Torres.

En el valle San Pedro y en Torres explotaban dos molinos  harineros. También  estuvieron  inmersos  en  la comercialización de  un  producto estratégico como  la sal, de gran  utilidad  para  alimentar al ganado, sazonar  alimentos, y de excelente aplicación  en  el curtido de  pieles  y en  las tareas  domésticas. El 24  de  septiembre de 1230, Pedro  Fernández de Azagra, tercer  señor  de Albarracín, ordena que  se le entierre  en  el monasterio de  Piedra  y para  remisión  de  sus pecados entrega a dicho cenobio unas  salinas que  posee  en Alda (La Hoyalda)  y Noguera[6].

En base  a estos  supuestos consideramos que  el monasterio de  Piedra  favoreció las relaciones  económicas entre  sus propiedades situadas  en la actual  provincia  de Zaragoza y las altas tierras de la Sierra. Así quedaría probado el ejercicio de una trashumancia de corto  recorrido.

En la centuria del Trescientos el valle Cabriel estaba plenamente colonizado. Hemos  identificado hasta   un  total  de  15  heredades rastreando el  Libro  de  Pasos (1326)[7]. Además  del Monasterio de Piedra,  en este  valle tenían intereses los linajes dominantes de Albarracín: Ferrán López de Heredia,  caballero, señor  de Santa  Croche,  Lope Fernández de  Heredia,  señor  de  Gea,  Ruy Sánchez  Corico,  Bartolomé  y Martín  Sánchez  de  Santa  María,  Gómez  de  Cañigral,  Juan  Díaz, Sancho  Muñoz, juez…

La estirpe de los Catalán  de Ocón

Si un linaje ha permanecido unido  al destino de estas tierras ese sin duda ha sido el de los Catalán. Para algunos investigadores una  fracción  de este linaje fueron conversos procedentes de Valencia. Estuvieron relacionados con las familias más influyentes  de la Sierra y llegaron  a emparentar con los señores  de Santa  Croche, los López de Heredia.  Se dedicaron al tráfico de todo tipo de mercancías, en especial  a la cría de ganados y a la comercialización de la lana.

Las heredades emblemáticas de la familia en tierras de Albarracín eran  las masías de El Cebrero y el Valle Cabriel. En este último  enclave  tenían la heredad que  en su día tuvo  el Monasterio de Piedra,  actualmente el Rento de la Campana y masía de Santa  Isabel[8], a la que  habría  que  añadir  Las Cerradillas que  posteriormente adquirió el municipio de El Vallecillo.

Tuvieron  además una  activa  presencia en  el sector  nororiental de  la Sierra.  La vinculación  con  la aldea  de Ródenas  se observa  en la ermita  de Santa Quiteria  que fue construida a sus expensas, así como  la capilla que  tenía  esta  familia en la iglesia parroquial de San Juan Bautista.  El retablo está  datado en la tercera década del siglo XV donde se observa  la penetración del estilo internacional valenciano del taller Nicolau-Marzal. Sin duda fue producto de las fluidas relaciones  comerciales que favorecieron entre  las tierras de Valencia y Albarracín. La vivienda construida en Ródenas  era un auténtico fortín,  por ello Alfonso V obligó  en 1424  acoger el ganado mayor  de los vecinos de la localidad  entre  sus muros.

No obstante siempre se les ha distinguido por  su solar de Monreal  del Campo. En 1466  se les confirma  su señorío  en Villacadima, mientras en 1519  el emperador Carlos y su esposa  Juana confirman a los Catalán  de Ocón  su señorío  sobre  Monreal y el Valle Cabriel.  Recientemente hemos localizado  otras  propiedades en  tierras del Maestrazgo castellonense relacionadas con  su actividad  ganadera. Tenían  intereses en La Anglisuela, Albocaçar  (parajes  de La Mata,  Horcajo,  Todolella  y Sariñena) cercanas al mercado ganadero de Morella.

A pesar de la lejanía, los Catalán  gustaban de pasar largas temporadas en sus tierras durante el estío,  porque de otra  forma  no se explica cómo  construyó José María Catalán  de  Ocón  en  1870  un  lujoso edificio en  el corazón del valle dotado de una  innovadora instalación de gas para  iluminar  los recintos  del inmueble.

Sin duda, la Casa Grande fue una  clara  manifestación  de  su potencial  económico al ser los mayores contribuyentes de rústica de la provincia  de Teruel. No dudaron en aportar elevadas  sumas  de dinero  en el solar donde radicaba el origen  de su linaje, a pesar  de  estar  localizado  en  un  inhóspito rincón  de  la Sierra de  Albarracín,  aislado  entre  sendas  impracticables  y amenazado por  las frecuentes  avenidas del río.

Los monarcas reservaron cargos  importantes a los Catalán  de Ocón  en la administración en virtud  de su lealtad  a la Corona  y a su influencia  en la sociedad derivada  de  su amplio  potencial económico. Felipe II les concedió el cargo  de  Alférez Mayor del señorío  de Molina y el privilegio de primeros regidores perpetuos y presidencia de los jurados  de Monreal. Algunos destacaron en la actividad  empresarial: José María Catalán  de  Ocón  adquirió  el título  de  propiedad de  la mina  de  carbón La Clotilde situada  en el término de Utrillas. Otros en la política, algunos de ellos como diputados provinciales. Pedro Catalán  de Ocón  fue uno  de los fundadores de la Asamblea  Regionalista  del Bajo Aragón  a fines del siglo XIX.

Otros  miembros de  la familia destacaron en  otras  disciplinas.  Su hermanastra Clotilde,  afamada poetisa, firmaba  sus poemas bajo  el seudónimo de  “La Hija del Cabriel”.  Asesorada  por el ilustre naturalista Bernardo  Zapater consiguió completar una  importante colección de  mariposas. Mientras  Blanca se dedicó a la búsqueda de nuevas  especies  de plantas, tan  abundantes en la Sierra de Albarracín.  Tuvo estrecha relación  con  los afamados botánicos Loscos y Willkomm, quien  bautizó una de las especies  descubiertas con  su nombre: “Saxifaga  Blanca”[9].

En la década de los veinte del pasado siglo el mayorazgo de los Catalán  de Ocón se dividió en lotes que  paulatinamente se vendieron hasta  desprenderse definitivamente de todo su patrimonio. Miembros de la familia, militares  residentes en Madrid,  vendieron el Rento  de  la Campana a su mediero Blas Sánchez  Marín.  Posteriormente su hijo Juan José Sánchez  Jordán  les compró Fuente  García. De esta  manera  esta  finca y la masía  Santa  Isabel se vinculan  definitivamente a esta  familia de agricultores y ganaderos radicada en Frías.

La Casa Grande

El Rento  La Campana está  situado en el corazón del valle Cabriel.  Así se denomina  al conjunto de instalaciones que  componen esta masía.  La vivienda principal, la Casa Grande, responde al modelo constructivo de la época. Adopta  planta cuadrada con dos plantas, cuya fachada está presidida por el blasón  de la familia. En el exterior  se habilitó  una cuidada área ajardinada rodeada por un muro  destinada para el descanso y recreo  de sus dueños y como  refugio  ante  el ardor  de los rayos del sol en el caluroso  estío. Este espacio  se prolonga con restos que  todavía  se aprecian de lo que  fue en su día un bosquecillo de rebollar.  En los aledaños se localiza la casa del guarda, un horno y un lavadero.

Posee dos plantas con  un amplio  pasillo central  en ambas que  facilita el acceso a las habitaciones. En la parte  inferior se observan todavía  restos  de  la capilla,  rematada en la parte  superior  de una  de las entradas con un coro  construido en madera.  Este espacio  estaba reservado al culto  privado  de la familia. Sus paredes aparecen  adornadas con cenefas  pintadas con caracteres geométricos, una solución  estética,  el papel  y el estucado, que  se reprodujo con  gran  profusión en  el resto  de las estancias y adopta así una  característica privativa del inmueble.

En cada  planta se habilitó  un aseo colectivo,  mientras las habitaciones están  decoradas con trazos  de escayola.  La cocina  resalta  por el diseño  y distribución de los elementos que la componen. De carácter funcional, está dotada de diez fogones alimentados con carbón vegetal  para  de forma  simultánea servir diferentes viandas.  Y como  ya hemos comentado la decoración, que  apenas se conserva  en las paredes de  una  de  las habitaciones mediante lienzos  de  papel  con  figuras  geométricas,  le otorga el valor señorial  que  pretendieron sus propietarios.

Esperemos que  los actuales  propietarios, José Blas Sánchez  García, sus primas  y su tío Ramiro Sánchez  Jordán  consigan los recursos  necesarios para  conservar este edificio que  podemos considerar uno  de los estandartes de la arquitectura popular que  forma  parte  del ya escaso  patrimonio material  que  conserva  el Valle Cabriel.

Otras masías  del valle Cabriel

La heredad de los López de Heredia  se identifica  con la actual  masada de La Leria pues  en el Libro de Apeos (1666) se cita que  pertenece al conde de Priego:

“Señalamiento  y mojón de los pasos dando principio por el paso de abajo llamado  antiguamente el fondonero,  que confina por el lado de abajo con el cuarto  de la Leria propio del Excmo. Sr. Conde de Priego…”

Quizás  su nombre proceda de  su homóloga aldea  de  Leria, integrada en  la localidad  de Yanguas en la provincia  de Soria. De la misma  forma  que  en la Sierra de Albarracín, en esta población tuvo  un gran  desarrollo  el pastoreo y la comercialización de la lana. Sus abundantes rebaños transitaban por la Cañada Real Soriana hacia los pastos  andaluces. Sorprende que  en  ambos ámbitos se desarrollasen unas circunstancias económicas muy  similares. Es propiedad de los herederos del malogrado Fernando Navarro.

A su vez, la masada Casa el Carnero se corresponde con  la antigua heredad de Sancho  Muñoz, juez de  Albarracín,  en  base  a la descripción del paso  de  ganados que  cita el referido  Libro de Pasos (1326) procedente de Navaseca:

…dieron passo pora los ganados  de cómo entra hombre de part de Navaseqa a Cabrihuel por la solana desus de la casa de Sancho Munyoz  a la Penia Ruvia e da en el collado que está entre la casa de don Miguel de Montiel e va por el çerrito del Castelleio asuso segunt  van los moiones fasta que da a la fuent de los Cabaneros, e fiere en el pradiello e buelve al varranco de la Texeda segunt los moiones de la una part, e della otra fasta que salle a la Reclova…”

El Libro de Apeos (1666) es más explícito:

… y por la otra parte de la Casa Somera que se llamaba de Sancho Muñoz, es ahora de Los Carneros…

Posteriormente  la  Casa  Carnero  fue uno de los cuartos de hierbas del marqués de Santacruz[10], donde pastaba una  parte de las más de diez mil cabezas de ganado lanar que  llegó a poseer. En la actualidad es propiedad de Ramiro Sánchez  Jordán.

Otras masías emblemáticas del valle:

  • La Tejería[11], situada  en  el corazón del  valle,  propiedad de  los  hermanos Anadón. Consta  de  tres  fincas: El Consuelo,  San Luis y Yegüerizos.
  • Rinconcillos (herederos de Mercedes y Juan José Sánchez  Jordán).
  • Cinco Consta  de  dos  fincas a un lado u otro  del río: Cinco Pinos de Arriba (Herederos de Juan José Sánchez Jordán)  y Cinco  Pinos de  Abajo (la mayoría socios de El Vallecillo).
  • Pino Albarda o Rento El Pino (José Blas Sánchez García).
  • Villarrasa (José Blas Sánchez García).
  • Masía del Blanco. (De los Barquero de Albarracín.  Los Catalán  de Ocón  la dividieron  en varios lotes:  Masías de  Bruno,  del Tío Pequeño, de  los Cornetas, de  la Tía Tolina…).
  • Casa del Tío Pequeño. En esta dehesa pastan las reses bravas  de la ganadería de Alicia Chico. La masía se ha reformado recientemente. En el edificio principal  todavía se conserva  el horno adosado de “pan  cocer”. La moderna plaza de toros anexa a la masía  tiene  una  triple funcionalidad. Además  de tentadero y lugar  habilitado para  herrar  las reses, sirve para  dirigir el ganado al embarcadero sin obstáculos. Sin duda las vacas bravas imprimen un singular  carácter al Valle Cabriel. Con su ausencia,  sin pretenderlo, su paisaje  pierde  uno  de sus principales atractivos.

Los amplios  recursos  del Valle Cabriel  así como  la proliferación del hábitat disperso  favorecieron el funcionamiento de  tres tejerías[12]  que  suministraban el mate-rial necesario para  la construcción de  viviendas  y apriscos  de  ganado (cercas,  corrales, parideras, chozos…), de cuyas instalaciones sólo se conservan las ruinas que denuncian su pasado.

Naturaleza

Entre la abundante vegetación que  brota en el valle Cabriel  sobresalen dos  especies  arbóreas. El tejo  y el rebollo.  La alusión  al tejo  es recurrente en la Sierra de Albarracín:  Las Tejedas  (límite entre  Orihuela  y Bronchales), que  da  por  nombre a una de las cinco vías pecuarias que  atraviesan la Sierra de Albarracín, el barranco La Tejeda (Noguera) o Las Tejedas, monte núm. 11 del C.U.P. de ciudad  y Comunidad de Albarracín, de 785  has. que bordea el Valle.

Las escasas  asociaciones de  tejo  conservadas son  según los naturalistas un  reducto de las plantas que  dominaron el paisaje  de la Sierra durante los períodos de glaciación. Parece ser que fue el bosque predominante en la Sierra de Albarracín antes de la invasión  de las actuales  masas  de pinares  albares.  Algunos de estos  ejemplares  de gran  porte se localizan  en el barranco del Agua, junto  a la pequeña cascada  que  da origen  al río Cabriel.

Próximo  a la masía de Santa  Isabel se localiza un atractivo bosquete de robledal marcescente. Según Chabier  de  Jaime Loren “en  la inclinada  ladera  de  solana  de Valdecabriel, entre  estratos calizos, afloran unas margas que ofrecen  el suelo y la hu-medad precisa  para  el desarrollo del mejor rebollar del sur de  Aragón, tanto por la edad y dimensión de sus árboles,  como  por su extensión…”[13].

Paseando por ese rincón  del valle penetramos en un bosque encantado. El porte de sus ejemplares semeja  la recreación del Bosque Viejo del Señor  de Los Anillos, rebollos  centenarios que  apenas dejan  pasar  los rayos del sol y cuyas  ramas  simulan seres ancestrales en movimiento. No sería de más  establecer una  línea jurídica que  protegiese este  espacio  natural singular.

La toponimia también denuncia la masa  vegetal  que  predomina en determinadas zonas.  El Bujedal (boj),  El Espinar (espino), Rocha de los Tejos, Las Tejedas (Tejo), Fuente  la Sabina,  El Sabinar,  La Negralera (pino negral), peña del Cerezo.  Mientras,  la abundancia de masa  rocosa  ofrece  muchas variantes  según la forma  caprichosa  que adopta (peña La Luna, Peña Grande, Poca Peña, Rocha, El Riscal, Tres Peñones, Peña Alta…).

Vías pecuarias

El desarrollo  de la cría de ganado en este  frondoso y fértil valle propició  que  ya desde  la Edad  Media  se habilitasen tres  pasos  de  ganado para  dar  servicio  a los abundantes rebaños que  se criaban  en las masías del Valle Cabriel: el somero (entre Casa Carnero y Casa el Tio Pequeño hasta  el barranco del Agua), el del medio (por debajo del Rento  La Campana al barranco del Paso) y el fondonero  (entre la masía de La Leria y el término de El Vallecillo  en dirección  a Cinco Pinos de Abajo). El incremento de parcelas  y ganado, la nueva  ordenación territorial…  derivó en el deslinde de otros  dos nuevos  pasos  en el centro del valle: de Casa de Rinconcillos a la Fuente  El Paso y debajo del Rento La Campana a la Fuente  El Pobo.  Su enclave,  dirección,  anchura… siempre han  sido  objeto de  pleitos  y controversias. El  último conflicto  se localizó  apenas hace  unos  años  en  la servidumbre pecuaria que  atraviesa el centro del Valle.

En la actualidad aún queda como  reminiscencia la fuente  del Paso, en alusión al paso  del Medio  que  transita  por  su entorno. El Libro de  Pasos (1326), el Libro de Apeos (1666) y las Actuaciones  de  Deslinde  del siglo XIX describieron con  detalle su itinerario  y todavía  son de obligada consulta para  resolver dudas, cuando el peso de la ganadería ha bajado significativamente y son otros los intereses que  hay en juego.

Rutas

Proponemos al viajero algunos recorridos para  conocer el valle Cabriel más profundo  y desconocido. El itinerario  habitual discurre  bien  en un desvío  a la izquierda de la carretera Frías-Cuenca  próximo al monumento al Padre  Tajo o bien  por la pista forestal que  une  El Vallecillo  con Frías de Albarracín. En este último,  una  señal de madera situada  antes  de llegar al puente de los Carros  nos indica  la entrada  al valle por el camino que  atraviesa  el eje central  del valle, mientras otro  camino a la izquierda  nada  más  pasar  el puente da  servicio a las masías  situadas  en  la solana (vid. mapa de situación).

A.Rutas de Los Miradores

A.1.Las Tejedas

Antes de entrar por el NW del valle por la Casa Carnero tomamos la pista de la derecha que se dirige a la finca de Valmediano. A unos 2,5 km. paramos en una curva muy  pronunciada. Una vez pasada una  valla metálica podemos observar  desde el mirador del barranco del Agua la parte  septentrional del valle, la más  estrecha. Tras esta primera toma  de contacto con el Valle comienza una  bajada pronunciada que  nos aproxima a la cascada donde nace  el río Cabriel. Allí podremos apreciar  el elevado  porte de  un  bosquete aislado  de tejos centenarios.

Proseguimos la marcha hasta  dar  alcance  al barranco del Espinar. Paramos  y seguimos el curso  de  la rambla  a nuestra izquierda. Una senda  que  va ladeando a la derecha  desemboca en  un  asentamiento  romano situado  en un pequeño montículo del barranco Narrete, que sirvió de otero  estratégico para controlar las entradas de las vías de comunicación del valle.

Regresamos a nuestro punto de  partida y proseguimos  nuestra excursión. Nada  más  pasar  la cabecera del barranco Narrete un camino se desvía a nuestra izquierda hasta  llegar a la paridera El Narro  a 1673  mts de altura. Más adelante damos alcance  a Peña Alta, el mejor mirador  de esta ruta.  La vista hacia el horizonte es espectacular. Prácticamente se divisan las dos terceras partes  del valle en  toda  su dimensión porque estamos situados  en pleno  corazón del mismo.

Una vez saboreadas las primorosas vistas que  se muestran ante  nuestros ojos llegamos a la entrada de  la masía de Valmediano precedida por la fuente  El Pobo,  un manantial citado  ya en textos  del siglo XIV, que  mantiene de forma  permanente la necesaria humedad a un extenso  majadal. Nada  más pasar  la estrecha cañada de la masía  el camino se dirige  hacia  El Vallecillo.

A.2.Casa Verde

A un kilómetro  de pasar  la entrada por  Casa Carnero, por  carretera en dirección a Frías, un desvío  a la derecha se dirige  a Peña  Los Ajos (1731  mts.),  un  excelente mirador desde donde se divisa todo el término de Frías y al fondo Villar de Muelas, El Caimodorro y Sierra Alta. Proseguimos el camino hacia el barranco del Choto. Tras pasar una zona  lacustre,  el Pozo de las Dos Añadas,  giramos a nuestra derecha hasta  dar alcance  a la Peña Grande que,  aislada y desafiante, nos proporciona unas  vistas increíbles.

Proseguimos nuestro viaje a través  de  un  camino sinuoso  y en mal estado, dejamos el corral de Hoya Juan.

Desde  aquí  podemos apreciar  a través  de una  vista aérea  la ubicación de la tienta de Alicia Chico  donde destaca la forma  circular de la plaza  de toros  y el punto de embarque.

Volvemos hacia el punto de desvío en dirección  al corral del Molinero,  punto estratégico por  donde discurre  la vereda. Un poco  más adelante está  situado un mirador  que  nos  ofrece  una  amplia  panorámica desde  donde podemos controlar la vasta amplitud del valle, al frente  la Umbría  el Oso, la Reclova… Desde  aquí podemos retroceder por una  pista forestal hasta  la localidad  de Frías o descender por el barranco de La Cañada de Las Estacas que  desemboca en la pista forestal  que  une Frías-El Vallecillo.

El Valle Cabriel. Puesta en valor de un espacio singular

Recientes  noticias  nos  informan que  desde  las instituciones se ha  instado a la UNESCO la declaración del Valle del Cabriel como  Reserva de la Biosfera. La solicitud  se basa  en tres fundamentos: contribuir al desarrollo  sostenible de los municipios de la cuenca, favorecer  la conservación del paisaje,  la biodiversidad y el medio ambiente, así como  reconocer los valores naturales y el patrimonio cultural  de este espacio, avalado  por la consideración del Cabriel como  el río más limpio de Europa.

Esperemos que  esta  iniciativa dinamice la actual  integración del hombre con  el paisaje, protega las interesantes muestras de etnografía pastoril que  todavía  se conservan y favorezca  la explotación racional  de los recursos  naturales y cinegéticos de la cabecera del río Cabriel.

Mientras, José Blas Sánchez  Vicente, hijo, nieto  y bisnieto  de nuestros protagonistas,  permanece durante todo el año  en su masía  de Santa  Isabel con  su rebaño de más de mil cabezas de ganado lanar.  Una vez llegado  el otoño soportando heladas casi permanentes y el intenso frío penetrante del norte, acompañado de la soledad  del paisaje y aislado  tras el vacío de gente que  dejan  tras de si las vacas y toros de  Alicia Chico  cuando marchan a invernar  a su finca de  Vilches (Jaén) en  los primeros días de  noviembre. Esta situación  extrema está  atestiguada por  crónicas de fines del siglo XIX:

…En la masada  de Carnero estuvieron a punto  de perecer todos después de morir la dueña de la casa que no pudo enterrarse en varios días hasta que fue el auxilio del pueblo inmediato…[14]

José Blas ha elegido  este  duro  medio  de vida a cambio de disponer de la absoluta libertad que  disfruta,  sin que  nadie  le perturbe el profundo silencio que  invade el valle, salvo el lejano  gemido de  ciervos  y corzos,  y, sin pretenderlo, se ha  convertido  en el guardián del valle, más aún,  él y su rebaño ya forman  parte  del paisaje del valle Cabriel,  incardinados en  su idiosincrasia, confundidos entre  la vegetación y las especies  animales  que  lo habitan.

Este guía de excepción me ha enseñado hasta  el último  rincón  del Valle Cabriel y me  ha abierto el libro de  su sabiduría, sin nada  a cambio, con  una  hospitalidad extrema que  se fraguó  hace  ya más de tres décadas cuando un estudiante, que  de ganadería no tenía  ni idea,  aterrizó  sin pretenderlo en sus dominios.

Ellos me  enseñaron a comprender la profunda complejidad y riqueza  de la cultura  pastoril  y el duro  pero  gratificante oficio de pastor, hasta  el punto de que  hoy disfrutamos de una  rica y sincera  mutua complicidad. Pero nunca les podré pagar su acogida, el desvelo  de sus arcanos y que  me hiciesen  partícipe de las delicias (como ya bautizó el canónigo Collado)  de esta joya que  atesoran, que  en parte  es suya, que  se llama el Valle Cabriel,  su hogar y su vida.


Galería de imágenes

Notas

[1] Es mi intención que  estas  líneas sirvan de merecido homenaje a Juan José Sánchez  Jordán,  ya falleci- do,  y a su hijo José Blas Sánchez  García, quienes desde  la hospitalidad más generosa me  enseñaron ya hace más de tres décadas, entre  otros,  los parajes más recónditos del Valle Cabriel y me ayudaron a com- prender los complejos mecanismos ligados  al pastoreo.

[2] Centro  de Estudios de la Comunidad de Albarracín. CECAL.

[3] COLLADO FERNANDEZ, Tomás,  Armonía entre la Historia General de la Nación y la particular de Alba- rracín, manuscrito de  1848, transcripción, edición  y coordinación José Luis Castán,  con  estudios intro- ductorios de Octavio  Collado,  Juan Manuel  Berges y José Luis Castán,  CECAL, [Teruel, 2011], pp.  66-68.

[4] COLLADO, T., Historia de Albarracín… pág.  197.

[5] Pub.  ALMAGRO, Martín,  “Historia de Albarracín  y su Sierra”, El señorío soberano de Albarracín bajo la

Casa de Lara, tomo IV, IET, Teruel, 1964, docto. núm. 74.

[6] Pub.  ALMAGRO, Martín,  “Historia de Albarracín y su Sierra”, El señorío soberano de Albarracín bajo los

Azagra, tomo III, IET, Teruel, 1959, docto. núm. 40.

[7] Pub.  BERGES SANCHEZ, J. M., Actividad y estructuras pecuarias en la Comunidad  de Albarracín (1284-

1516), tesis doctoral, Prensas Universitarias,  Zaragoza, 2007, tercer  tomo.

[8] Se le denomina Rento la Campana porque tañían  este instrumento para  convocar a los trabajadores al rancho a la hora  de comer. También  se veneraba a Santa  Isabel en una  ermita.

[9] GASCON Y GUIMBAO, Domingo, Miscelánea Turolense, 1891-1901, Madrid,  Imprenta de los hijos de M. G. Hernández, 1901, edición  facsimil, IET, [Teruel,  1993], pág.  407.  Más información sobre  este  li- naje:  ALDECOA, José Serafín, “Personajes y acontecimientos vinculados a Monreal  del Campo”, Xiloca,

13, (1994), pp.  67-69.

[10] Propietario entonces de las masías de Fuente  García, Valtablao, Rincón de Palacios y la Rocha del Tor- nillo.

[11] Su nombre deriva de una  tejería que  se construyó próxima al río.

[12] En tres sitios estratégicos. Una próxima al corral de Campos, la propia  de la actual  masía de La Teje- ría en el centro del valle y la tercera encima de Casa Carnero.

[13] DE JAIME LOREN,  Chabier, y PEREZ GRIJALBO, Rodrigo,  Guía de la naturaleza  de la Sierra de Albarra- cín, Prames  ediciones, Zaragoza, 2006, pp.  247-248.

[14] 14 GASCON Y GUIMBAO, Domingo, Miscelánea Turolense…, pág.  326.

Autor: Manuel Matas

Miembro de la Junta Directiva de CECAL

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